manos y pies
tengo...
Alas no,
ni libertad.
Ningun derecho...
© Blanca O. Chavez, Chicago, IL February 2009.
“Todo encuentro casual es una cita”.
Borges.
Nosotros -tú y yo-, como espejos
estamos, somos, andamos de un lado para otro
paralelos, tú de mí y yo de ti, similares
y sin embargo: distintos, singulares, ¿irregulares?
Sabemos lo que somos, en el fondo somos lo mismo
y sabemos que no sabemos nada…pero lo adivinamos!
Te percibo, intuyo, siento la vibración,
me reconozco en ti, en cada célula de tu cuerpo
estoy en cada músculo, en cada tejido
en cada palabra implícita, impresa en cada gesto.
Hablas, y me escucho, y me robo tus frases…
¿Venimos de donde mismo?¿Cuándo estuvimos juntos?
Positivo-negativo, complemento
divergencia y convergencia de un segundo…
Tal vez es nuestro encuentro
una cita acordada desde hace muchos siglos!
Este olor
que amanece en mi cuerpo…
lo aspiro despacio
y me trae recuerdos
de que estuvimos juntos
aunque estamos tan lejos.
Y sé
que ayer estuve
en ese lugarcito
al lado izquierdo
de la cama
bajo tu colcha azul
donde nunca hace frío!
© Foto y poema de Blanca O. Chávez Loza, Chicago, IL, 2004.

Un perro y un gato un día
se pusieron a tramar
cuál de los dos haría
un relato singular.
El gato se fue a una esquina
a pensar y meditar
pero viendo que no escribía nada
se puso a jugar.
El perro cogió unos libros
de Becker, Góngora y otros más,
pero como no aprendía nada
frase a la frase, empezó a copiar.
Pasó por allí entonces,
un grillo muy saltarín,
que con su guitarra cantaba
melodías sin fin.
Amigo grillo -se le acercó el gato-
¿alguna de tus canciones
me podrías enseñar?
Soy torpe con las palabras
y a una gata quisiera conquistar.
Las palabras-le dijo el grillo-
son dulces como la miel
si las empleas con cariño
mil tesoros has de lamer.
Soy un gato muy borrico
y lenguaje uso poquito.
-Pues aprende estas dos lecciones
y pronto crearás canciones-.
Pero don gato se puso a jugar
y el consejo no quiso escuchar.
Más abajo estaba don perro
quien se acercó a don grillo
y le dijo:
¡Qué letra tan singular!
¿no la podría yo copiar?
Yo quisiera enamorar
los oídos de mi reina.
¿No podrías tú obsequiarme
con tu cultura y tu arte?
¡Cuánto amor hay en esta aldea!
-pensó para sí don grillo-.
Aprende estas dos lecciones
y saldrán de ti hermosas canciones.
Don perro empezó estudiar
y un poema pudo acabar.
No hay necio
ni tonto ni listo,
sino tesón e inicio.
Pues no hay más inspiración
que la que nace de tu alma.
El resto, amigo,
es constancia,
y mucha dedicación.
Esconde tu tristeza en mi regazo
y mientras te acaricio el pelo,
hunde tu desesperación entre mis brazos.
Llora, desahógate en silencio
y vierte sobre mi alma tus desvelos,
que yo te estoy escuchando
con infinito respeto.
Cuéntamelo todo, amor
y restaña tus heridas en mi cuerpo.
No te juzgaré jamás
así hayas hecho lo peor del universo.
Lléname por dentro del dolor
que atenaza tus momentos,
déjamelo todo a mí, déjame
sufrir por tu infortunio y tus anhelos,
déjame ser cielo de tus ruegos.
Y después, cuando hayas renacido,
cuando veas la claridad de tu sendero,
márchate sin miedo, déjame tan sólo
la humedad de tu recuerdo.
No mires hacia atrás, levanta el vuelo
con tus alas infinitas...
y déjame tus besos en la piel
para amarte, siempre libre de pretextos!
Mi pequeña Adriana...
Cómo me entristece escucharte llorar
escondida en un rincón oscuro de la casa.
No sufras, pequeña...
Y tiendo mis brazos deseando aliviar
tu infantil pena inmensa.
Mi pequeña Adriana,
tú sí que me alegras,
tú eres mi fuerza, mi guardián en vela.
Tu risa me llena, bálsamo y baluarte
del dolor ardiente que me quema,
acicate de mi lucha por tu lucha,
empuje del motor de mi existencia.
Tú eres un ángel que Dios envió a la tierra
con la misión que cumples
desde que a ella vinieras.
Mi pequeña Adriana,
ve la luz de la vida en las tinieblas,
no temas al futuro, yo quiero que seas fuerte
y que nada te detenga.
Hay que llenar el morral de cosas buenas,
porque al final, la bondad es lo que cuenta.
No temas encararte a la tristeza,
serás fortalecida con las penas.
Mi pequeña Adriana,
no te escondas detrás de los sillones,
¡hay que enfrentar de la vida los problemas!
Recárgate en mí, compañera dulce
de metas y versos, sedienta de paz;
de amigables charlas y tardes sin plan,
recárgate en mí...
Recárgate en mí, surte cantimploras
en el lago enorme que es nuestra amistad,
recuerda que yo cuando estaba sola
siempre iba a tu amparo,
siempre iba a tu andar...
Descarga a mi alma tu triste pesar,
no temas, sabrás
que siempre mi espíritu conforta tu afán,
no temas, ven ya...
Recárgate en mí, compañera sola
que antepuso todo -relojes y hogar-
al llamado urgente de mis cuitas simples
y de afecto cierto lleno mi orfandad...
Recárgate en mí, amiga de luchas
contra la injusticia, puño y letra ágil
bordando los sueños...
Recárgate más...
Deshazte de la meta, si no vale
y enfrascate de nuevo en la reyerta,
porque la vida, mi amigo, si no sabes,
está llena de cambios y de vueltas.
Detén un día tu caminar sediento
apoltronate cómodo y observa:
El pasado no vuelve, sólo acaso
enriquecer podrá tu voz y tu experiencia.
Toma aliento en la fragancia de las flores
y en el polen de los libros que conservas,
y lánzate de nuevo a la aventura
porque así sólo vivir se manifiesta.
Sé feliz con el canto de aquella ave
que la jaula no quiere y la desprecia,
abandona tus cadenas en la nave
de las costumbres y la indiferencia.
Vuela alto, vuela libre de nostalgia
vive sólo en la hora que atraviesas,
sé tu yo, sé tú mismo en la impaciencia
de bregar en el camino de tu ciencia!
Si hay dificultades
te regresas
insistes, persigues
tratas de encontrar
interés, preocupación,
o al menos
curiosidad.
Pero
la curiosidad mató al gato...
y entonces,
no existe
no hay rutas.
Ahora
es todo como un claro brillante
cegador
yendo hacia allá
a lo desconocido
a la "causalidad"...
Nos veremos
tal vez
atados
pero en diferente
perspectiva
las dimensiones fluyen
no te siento
escucho algo
como un sonido
arañando la tierra
mas yo sigo, camino
no presto atención:
Estoy un poco distraída
pero me he dado cuenta
que las hojas de los árboles
han vuelto...