EL GATO, EL PERRO Y EL GRILLO



Un perro y un gato un día
se pusieron a tramar
cuál de los dos haría
un relato singular.
El gato se fue a una esquina
a pensar y meditar
pero viendo que no escribía nada
se puso a jugar.
El perro cogió unos libros
de Becker, Góngora y otros más,
pero como no aprendía nada
frase a la frase, empezó a copiar.
Pasó por allí entonces,
un grillo muy saltarín,
que con su guitarra cantaba
melodías sin fin.
Amigo grillo -se le acercó el gato-
¿alguna de tus canciones
me podrías enseñar?
Soy torpe con las palabras
y a una gata quisiera conquistar.
Las palabras-le dijo el grillo-
son dulces como la miel
si las empleas con cariño
mil tesoros has de lamer.
Soy un gato muy borrico
y lenguaje uso poquito.
-Pues aprende estas dos lecciones
y pronto crearás canciones-.
Pero don gato se puso a jugar
y el consejo no quiso escuchar.

Más abajo estaba don perro
quien se acercó a don grillo
y le dijo:
¡Qué letra tan singular!
¿no la podría yo copiar?
Yo quisiera enamorar
los oídos de mi reina.
¿No podrías tú obsequiarme
con tu cultura y tu arte?

¡Cuánto amor hay en esta aldea!
-pensó para sí don grillo-.
Aprende estas dos lecciones
y saldrán de ti hermosas canciones.
Don perro empezó estudiar
y un poema pudo acabar.

No hay necio
ni tonto ni listo,
sino tesón e inicio.
Pues no hay más inspiración
que la que nace de tu alma.
El resto, amigo,
es constancia,
y mucha dedicación.

© Dolores Rodríguez Huertos, marzo 2009

4 comentarios :

Marc dijo...

Hermosa fábula. ¡Y lo que dice es tan cierto! Hace unos días leí una cita que decía "A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad". La voluntad y el tesón son armas poderosísimas, mucho más de lo que nos podamos imaginar. Y no hay mayor satisfación que la de contemplar sus frutos tras arduo trabajo. La inteligencia es un gran don, pero de nada nos sirve si no hay una voluntad que obre a su servicio. Sin duda, entre ser una persona de pocas luces pero de una gran voluntad y una persona muy inteligente y de poca voluntad, prefiero lo primero. Además, ser inteligente no encierra ningún mérito. Uno nace inteligente. La inteligencia no tiene ni siquiera rango de virtud. La virtud es aquella cualidad que se consigue con el esmero y la constancia. Por eso opino que la voluntad es probablemente la mayor de las virtudes y la que mayor bien hace a uno mismo. Me gusta que hayas escrito precisamente tú este cuento porque poca gente conoce mejor que tú misma lo que significa el tesón y la fuerza de voluntad.

DESCODIFICACION BIOLOGICA dijo...

precios rincon dolores, me encanta. Pasare a menudo y compartire con todos vosotros

DESCODIFICACION BIOLOGICA dijo...

Precioso rincon, me ha encantado el relato. en estos momentos necesitaba un empujon a la fuerza de voluntad. Colaborare pronto

disancor dijo...

"constancia y mucha dedicación" Y yo añadiría que es la clave del éxito.
Dolores, me ha gustado la fábula.
Un beso.