AMIGOS

Llegan de la nada.
Abren sus puertas sin trabas.
Dan cobijo a las emociones.
Matan la soledad más profunda.
Exilian los recuerdos en el olvido.
Ayudan a vivir la realidad.
Traicionan.
Cierran sus puertas.
Rompen las emociones.
Adentran en la soledad más profunda.
Sumergen en el olvido de los recuerdos.
Matan la realidad.
Eternos si son sinceros.
Cercanos si sienten.
Vida, si son sensibles.
Ellos.
Los que siempre vienen y nunca se van.
Los que lloran si lloras.
Los que sienten si sientes.
Los que viven si vives.
Los amigos.

    Poema extraído del libro LLÉVAME CONTIGO de Rubén Jordán

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HABLEMOS DE AMOR

Hablemos de amor…

Ligeramente, apasionadamente, como quieras

Hablemos, solo hablemos.
Ignoremos por un rato las miserias humanas.
Ignoremos por un rato la pobreza, los suicidios
Sobre todo los del alma.
Hablemos de amor…
De ese amor que nos permita
andar descalzos por la tierra y cobijados de piedad.
Hablemos de amor...
Mientras escuchamos la ligera melodía
que produce el temblor del planeta en su veloz viaje.
Hablemos de amor...
Recostándonos sobre la lava seca y fría
disimulada por hierbas y bosques.
Hablemos de amor...
Quizás aparezcan duendes mágicos
que pinten de colores sonrisas universales.
Hablemos de amor...
Quizás cuando nuestras miradas
Se bañen con gotas marinas
nos olvidemos del ligero temblor de la tierra
y vos y yo nos amemos apasionadamente
vos y yo nos amemos de tal manera
que pudiéramos derretir la lava seca y fría
que se esconde debajo de la hierba.

    Poesía del poemario BUCEANDO EN EL INFINITO de Ana María Manceda que aparece publicado en la revista digital Como el Rayo

ALLÁ EN EL HORIZONTE

Allá en el horizonte
donde el sol está muriendo,
se ve el monte de las Ánimas
todo envuelto en el misterio.
¿Se oirá tañer la campana
en el día de los muertos?
¿Saldrá espectral procesión
de las almas sin sosiego?
Así lo narraba Bécquer
en su leyenda, en su cuento,
y así deseo yo imaginarlo
aunque me recorra el miedo.
Las sombras ya van cayendo,
a lo lejos…muy distante
parece que gime el viento
en lastimoso quejido,
yo diría que es lamento…
Se hiela mi corazón
y la sangre de mi cuerpo.
Las ánimas son de aquellos
que murieron sin auxilio
y buscando algún consuelo,
en la noche de Difuntos
entonan un Miserere
que se escucha en todo el pueblo.
Relatan los lugareños,
que así expían sus culpas
y alivian su sufrimiento.

    Poema extraído del libro A SOLAS CON SELENE de Ana María Olivares Tomás

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PALABRA

Palabra, sincera y vana
a veces ilusionada.
Palabra, que se pronuncia
en difícil circunstancia.
Palabras, causantes de odio
al momento de escucharlas.
Palabra, que empeñan seres
para merecer confianza.
Palabras, para un adiós.
Palabras, para un mañana.
Palabras, que han de quedarse
un día siempre calladas.
Cuando los seres humanos
descansen por siempre el alma.


    Poema extraído del libro DOLOR DE UN ALMA BLANCA de Mª Consuelo Franco Gútiez


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LA HUÉSPEDA

Sin comerlo ni beberlo
nos han encerrado en el Cuarto Oscuro
-¡la vida!-
(¡Qué cuarto de hora tan pequeño!)
¡Qué cuarto tan pequeño sin ventanas!

El mío tiene dos puertas eso sí,
una cerrada,
-¡Y sólo Dios sabe dónde está la llave!-
y la otra de par en par...

Por ella entra y sale la fulana de la angustia...
... la dejé entrar en casa,
y me pidió quedarse,
me pilló en mal momento,
y la di manta y todo.
Vino para una noche,
y ya va a hacer dos años;
... empezó a meter muebles,
y a adularme los versos...
Otras veces intenta matarme con su vino,
o con su droga barata de tristeza...
¡Voy a hacerlo!
¡Quiero deshacerme de ella...!

... El abogado dice que no tengo derecho,
que ha pasado el período...
y que ha metido muebles...
y sigo con la Huéspeda.
La zorra de la angustia anoche llegó mala...
¿Y cómo voy a echarla
si me vino preñada de esperanza.

    Poema de Gloria Fuertes recogido en el libro CÓMO ATAR LOS BIGOTES DEL TIGRE

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SEPTIEMBRE, EL LUGAR

I
CAMINARÁS, el sol
del final de verano
sobre la tierra
casi sin sombra alguna,
por las piedras hirvientes
que recogen
la luz, inmensurable,
y la destruyen.
Habrá pasado el tiempo.
Allí, junto al olivo,
alguna cosa,
tal vez una esperanza,
te será dada.
Y caerás, de pronto,
en los fosos fulmíneos
de la quietud.


II
Algo, tal vez un signo,
una espiga,
junto al olivo
que desnuda la tierra,
algo que no está allí
y está, como los muertos
y el sol,
en lo perpetuo,
junto al olivo negro,
tal vez la luz
que muere, el eco,
el tiempo destruido.

    Poema extraído del libro LA SOMBRA Y LA APARIENCIA de Andrés Sánchez Robayna

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LA AZOTEA

Bañada por un sol abotargado,
la azotea de la calle San Miguel
era el asombro de las cigüeñas
de la torre de la iglesia.
El viento la asediaba.
Y también la copla y el azulete
que añadían las vecinas a la ropa,
recién lavada en los lavaderos,
para blanquearla.
Prendimiento de cien instantes mágicos
aguantaba paciente nuestra algarabía
cuando mi primo Manolo, Miguelito y yo
remontábamos la corriente de los escalones
y, sorteando las sábanas tendidas,
nos colábamos en uno de los cuartos
para ver a Andrés
y cazar algunas lagartijas despistadas
que allí se cobijaban...

    Poema extraído del libro LOS QUE NO VOLVIMOS de Inma Arrabal

LA NOCHE ES

La noche oscura ha caído
sobre mi cansada almohada,
regalándome silencios
para el descanso del alma.
Otras noches,
lobos huraños,
se apresuran prestos
sobre la misma almohada,
para aullar con rabia,
letanías bravas
de desconsuelos lentos.
La noche es muy corta
cuando el alma canta,
pero demasiado larga,
para entretener fantasmas
que arrastran,
grilletes con saña,
hasta el despertar del alba.

    Poema extraído del libro DE HUMO Y NADA de Blanca Uriarte

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SOLEDAD

Un numero incontable de voces
gritan a mi alrededor.
Unas más fuerte,
otras a mayor velocidad,
algunas incluso tienen un aire cariñoso.
Me rodean, parecen voces amigas.
Siento cierto calor, los alientos…
los alientos golpear el cuello.
Me empujan, gritan cada vez más fuerte.
Gritan tan fuerte que consiguen mover mi pelo.
Parecen gritar viento.
Gritan con tanta fuerza…
Aún así, me siento bien,
estoy acompañado,
hay mucha gente alrededor.
¿Por qué se callan?
Disminuyen, muy lentamente, el volumen,
la intensidad…
El tono de voz se hace más sutil cada vez…
Muy pocas gritan ya…
El ambiente se oscurece.
El aire se hace frío.
El silencio ensombrece.
Ha llegado, otra vez:
Soledad.

    Poema extraído del libro LLÉVAME CONTIGO de Rubén Jordán

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TÚ QUE HAS AMADO EL SOL

TÚ que has amado el sol
y el centro, y que deseas
adentrarte en la luz,
la roca y la presencia,
desnudas, invencibles,
y que sobre la arena
escuchas los latidos
del cuerpo y de la tierra
visibles, invisibles,
di también, entreabiertas,
en la luz de los mundos,
la sombra y la apariencia.

    Poema extraído del libro LA SOMBRA Y LA APARIENCIA de Andrés Sánchez Robayna

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GEOGRAFÍA HUMANA

Mirad mi continente conteniendo
brazos, piernas y tronco inmensurado,
pequeños son mis pies, chicas mis manos,
hondos mis ojos, bastante bien mis senos.
Tengo un lago debajo de la frente,
a veces se desborda y por las cuencas,
donde se bañan las niñas de mis ojos,
cuando el llanto me llega hasta las piernas
y mis volcanes tiemblan en la danza.

Por el norte limito con la duda
con el Este limito con el otro
por el oeste Corazón Abierto
y por el sur con tierra castellana.

Dentro del continente hay contenido,
los estados unidos de mi cuerpo,
el estado de pena por la noche,
el estado de risa por el alma
-estado de soltera todo el día-.

Al mediodía tengo terremotos
si el viento de una carta no me llega,
el fuego se enfurece y va y me arrasa
las cosechas de trigo de mi pecho.
El bosque de mis pelos mal peinados
se eriza cuando el río de la sangre
recorre el continente,
y por no haber pecado me perdona.

El mar que me rodea es muy variable,
se llama Mar Mayor o Mar de Gente
a veces me sacuden los costados,
a veces mi acaricia suavemente;
depende de las prisas o del tiempo,
del ciclo o del ciclón, tal vez depende,
el caso es que mi caso es ser la isla
llamada a sumergirse o sumergerse
en las aguas del océano humano
conocido por vulgo vulgarmente.

Acabo mi lección de geografía.

Mirad mi contenido continente.

    Poema de Gloria Fuertes recogido en el libro CÓMO ATAR LOS BIGOTES DEL TIGRE

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A SOLAS CON SELENE

La noche está silenciosa
la luna en el cielo brilla,
yo la busco temerosa,
ella apenada me mira.
- ¿Qué te sucede mi niña?
¿Quién borró de forma cruel
la dulzura de tus ojos
y el candor de tu sonrisa?
¿Qué desatadas envidias,
rencores, hipocresías,
acechan en torno a ti
y envuelven toda tu vida?
- ¡Ay luna! Mi fiel amiga,
compañera de fatigas,
cubre mi cuerpo esta noche
con esa luz blanquecina.
- Cuéntame de tu infortunio,
yo te escucho complacida, mas…
no quiero que ni una lágrima
resbale por tus mejillas.
Una vez ya te lo dije…
“Ningún hombre se merece
que llores por él…chiquilla”.
Ahora serena ese rostro,
y sigue, sigue con tu letanía.
- ¡Ay luna! Fue todo tan hermoso
que en un cuento me creía;
mas yo siempre le preguntaba
con sincera ingenuidad…
me mientes?…
- ¡Claro que no! ¡Cómo podría!
y algún día tú serás,
mi princesa…sólo mía.
Sin embargo, algo oscuro,
una sombra se cernía,
la maldad hecha mujer
se cruzó en nuestras vidas.
- ¿Será verdad que nací
para jamás ser querida?
- No digas eso, mi bien,
tu nobleza es infinita,
jamás causaste daño alguno
ni a quien bien lo merecía.
Eres como una avecilla
en una jaula metida,
o como esa bella rosa
con afiladas espinas.
- ¿Sabes luna? Yo lo quise,
y me entregué como nunca,
y me desnudé ante él
sin tapujos ni ataduras.
Fueron tan sólo unos días,
unas horas tan intensas,
que jamás las cambiaría
por años de mi existencia.
La pasión adormecida
despertó como un volcán,
vomitando con fiereza,
fuego y también ceniza.
Tú, luna, fuiste testigo;
desde el Cielo nos veías.
Yo me aferraba a su cuerpo
y él buscaba mis caricias,
las manos entrelazadas,
los besos que se perdían,
jadeos que se escapaban
cual tibia y suave brisa.
- ¿Me quieres? Le preguntaba…
- Sabes que sí…vida mía.
Y yo miraba sus ojos
y no hallaba la mentira.
- ¿Y qué pasó niña mía?
Habla, no guardes nada en tu pecho.
Deja que sangre la herida.
- Todo acabó. Se marchó.
Yo contemplé su partida.
Y no quise escuchar a nadie
ni tan siquiera a mí misma.
Pasó un tiempo y aquella sombra,
aquella sombra maldita,
hizo muy bien su trabajo
sembrando cizaña y mentira.
- Pero dime…¿él no te creyó?
- No, mi luna, no me creía,
y empezó a desconfiar
de quien menos culpa tenía.
Quise huir…marcharme lejos,
encontrar cualquier salida,
tal vez, buscar en la muerte,
¿valor? ¿o más bien la cobardía?
- Calla, pequeña, eso nunca…
la vida es bien bonita,
y quien te ha tratado así,
piensa que no te merecía.
- No lo sé, ya no sé nada…
tan sólo que le quería;
que fui feliz a su lado
y le di lo que tenía.
Y si es pecado amar
no siendo correspondida.
Mea culpa, soy culpable,
la culpa es toda mía.
- Mi sensible y tierna niña.
Deja que mi nívea mano
recoja esa perla líquida
que resbala temerosa
por tu pálida mejilla.
Yo sé de tu fortaleza
decisión y valentía,
mas si cierras esta puerta
deja abierta una rendija.

    Poema extraído del libro A SOLAS CON SELENE de Ana María Olivares Tomás

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III

Y más tarde la lluvia
salpicó mi tristeza en su dulce abandono
y cubrí mis heridas
con la suave ternura del papiro y del loto.
Y recordé esos versos de mi adolescencia
que tanto exaltaron mi espíritu inquieto:
¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!
Y respiré esa brisa que tú respirabas
y exprimí del junco la última gota
que alivió mi inquina y mi resquemor.
Y más tarde la lluvia
inundó las arenas
y el cálido cactus se empapó de recuerdos.
Miré tu mirada
enjuagando mi rostro con tus lágrimas frías
y sentí la agonía de tu muerte en la mía
como si fuera amor.
Y sentí tu agonía
tu muerte y la mía
y sentí tu mirada
como si fuera amor.
¡Dios mío qué solos se quedan los muertos!

    Poema extraído del libro CAMPO DE BATALLA de Marga Clark

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PIEDRA

Aquella, piedra que un día
yo, pisara, sin cuidado,
que, me sirviera de juego
para dar pequeños saltos.
Ya, no está sobre la senda
de mis paseos, tempranos.
Se la llevaron los hombres,
y en polvo la transformaron.
¡Piedra!, amiga de mi infancia
¿a dónde fuiste a parar?
Quizás estés a mi lado
cubriendo mi sepultura,
cuando el reloj de mi vida
ponga fin a su andadura.


    Poema extraído del libro DOLOR DE UN ALMA BLANCA de Mª Consuelo Franco Gútiez


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NÚMEROS FINITOS


No alcanzo a ordenarte
ni a llegar a la infinita
inexistencia que me ofreces.
No llego a entender
la belleza o la muerte
que tu devenir me otorga.
No entiendo, vida,
cómo un ser humano puede
pulular entre tus miembros.
No absorbo esa miseria
de pensar que no somos
más que números finitos.

    Poema extraído del libro TRÍPTICO DE MÁRMOL de Monserrat Villar González

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ANTES DE HABLAR

NO sé si pronunciarlo.

Con borrones de tinta sobre el verde,
el sol graba su edicto, obliga a ser
a todas estas sombras exaltadas.
Tú no miras el bosque, lees ajena.
¿Por qué habría de importarte este misterio
mío? Para el pinar
ni tú ni yo contamos.
Lo que ve sólo uno
sufre una podredumbre repentina.

Cuanto pueda decir va a desmentirse.

    Poema extraído del libro PIEDRAS AL AGUA de Antonio Cabrera

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EL ALETEO DE LA MARIPOSA

Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.

Como un río viajando por su cauce,
la mente esculpida a cada instante
timonea emociones en la rutina.
El caos acecha transparente,
lo simple se vuelve complejo
lo equilibrado comienza el desorden ,
lo invisible se presenta inexorable.

Porque la nostalgia es perversa, parásita, seductora.
Omnipresente, se mezcla con el flujo de la sangre,
con el aire que inspiramos.

El bello paisaje se cubre de neblina,
la música escuchada proviene desde las sombras
y pinta las caras extrañas que deambulan por las calles.
entonces...

El poema es incipiente y el temido llanto asoma.

Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo aleteó una mariposa.
    Poesía del poemario BUCEANDO EN EL INFINITO de Ana María Manceda que aparece publicado en la revista digital Como el Rayo

ESPÍRITU AFLIGIDO

Sola me encuentro por dentro,
sola mi mísera vida,
sola estoy aquí en silencio,
esperando mi partida.
Soledad de mi alma inquieta,
soledad de mis tinieblas,
soledad de mis recuerdos,
soledad nunca te alejas.
Son tantos años morando
en mi espíritu afligido.
Que hasta el final de mi vida
estará siempre conmigo.


    Poema extraído del libro DOLOR DE UN ALMA BLANCA de Mª Consuelo Franco Gútiez


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NOVIEMBRE EN LAS FACHADAS

Lo que me ha detenido
es la esgrima entablada
entre el sol y la sombra,
los bordes exultantes
donde el presente se hace agudo.

Color negro luchando contra un dorado heroico
que se desmayará.

Desaliento de norte, intensidad de oeste:
alas paralizantes de noviembre.

Yo que me dirigía, yo que andaba,

yo que hubiese llegado a qué lugar
sino a la cápsula conclusa y terca
de mi nombre,
he sido detenido
por salientes y planos y humedades y fuegos.

Suena un gran latigazo silencioso.

Noviembre manda
sobre las cosas cúbicas, sobre las dimensiones;
desprecia nuestros juicios
y nuestros laberintos.

A su estrategia impune no le importa,
para vencernos,
lastimar la luz.

    Poema extraído del libro PIEDRAS AL AGUA de Antonio Cabrera

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LA ETERNIDAD DE UN SUEÑO

Y no habrá ningún sonido
el día que tú te mueras.
Será todo silencioso,
como tu gusto en la tierra.

Y la soledad de piedra
serás tú fiel compañera,
eternamente a tu lado
aunque tú ya no la sientas.

Sordo quedó para siempre
el ruido de las cadenas,
el estallar de tu sangre
por latigazos en ella.

El silbar de las serpientes
en los espacios con rejas,
el chillido interminable
de tu pobre mente enferma.

Los éxtasis tenebrosos
de rigidez indomable,
como hierro, que no queman.

Y pasarán unas sombras
por delante de unas velas
para que vean bien claro
tu fría cara de cera.

Y quemarán tus sentidos,
y el polvo de lo sufrido
se elevará a las estrellas
naciendo los resplandores
que alumbrarán las tristezas
iluminando las mentes
oscuras por muchas penas.

Será una lluvia de amor
para la marginación
que ve la luz en tinieblas.

¡Te mereciste vivir!
Te lo negó la miseria
de una soledad vacía...
que no entendió lo que eras.

Un nacer no deseado
sin cariño y con pobreza.

    Poema extraído del libro DOLOR DE UN ALMA BLANCA de Mª Consuelo Franco Gútiez

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LOS RECLUSOS

Hubo una época en la que nuestro deseo era
Como una bandera multicolor de ningún
País concreto. Reposábamos
En la cama, los ojos vidriosos, fatigados, como
Juguetes que los niños muertos dejan,
Y nos preguntábamos el uno al otro. ¿A qué
fin, a qué maldito fin?
Ésa era la única clase de amor,
Ese destrozarnos mutuamente,
Como reclusos desbrozando y destripando terrones
Al medio día. Éramos tierra bajo el caliente
Sol. Había fuego en nuestras
Venas y las frías noches de la montaña no
Servían para aliviar el ardor. Cuando él
Y yo nos fundíamos en uno, no éramos ni
Macho ni hembra. No quedaban
Palabras, toda palabra era aprisionada
En los viejos brazos de la noche. En
La oscuridad crecimos, mientras en silencio
Cantábamos, cada nota surgiendo del
Mar, del viento, de la tierra y
De cada triste noche como un dolor...

    Poema de Kamala Suraiya Das recogido en el libro LA VIEJA CASA DE JUGUETE Y OTRAS HISTORIAS

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LA GOTA

Una gota cae de una hoja distraída
lo que importa es mi mirada
que sigue su caída inexorable.
La luz, milagro de veloz materia
en el universo vacío, la enciende
y se prende en ese finito prisma
mi vida.
Con ella van cayendo mis glorias y miserias.
Creo entrever microscópicas lágrimas.
¡Cuánta pasión vivida!
Goce de existir mirando la gota
en su caída.
Aún no llega al suelo dorado.
Alfombra de otoño,
le queda un espacio de misterio
que mis sentidos deben descubrir.
Aquí estoy, suspendida en el tiempo,
rozando la alfombra dorada
bebiendo cada instante de la hoja que cae.
No me correré, aquí la espero.

    Poesía del poemario BUCEANDO EN EL INFINITO de Ana María Manceda que aparece publicado en la revista digital Como el Rayo

INVENTARIO MATINAL

Ahogándose en el humo
de los automatismos,
un resto de deseo de dormir.

La combustión de lo que hoy diré:
calor de la sintaxis.

Cierto argumento errado
a favor del placer de un desayuno
en soledad.

El enlace fortuito de recuerdos,
y su huella
como palabra lánguida
que no se ha completado y se evapora.

Aún la resonancia de la noche
contra el bulbo raquídeo.

Dudas
que palpan otras dudas: un tumulto
sin sitio a donde ir.

Los olores se estorban,
a punto de mezclarse.

En la piel de los brazos, helada, la baranda.

Y la mañana nítida,

y el cielo no mental,

y la flecha diaria de lo externo
vertiginosamente en mí.

    Poema extraído del libro PIEDRAS AL AGUA de Antonio Cabrera

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COMPAÑERA DE CELDA

No me obligues a vivir
como si cada instante
fuese la tarea acumulada
que dejamos para el último minuto.

Si quieres ser mi cuerpo
no me robes la calma
ni la penumbra de la tarde
que nace tras la bruma
de un bosque encantado.

He huido tantas veces de ti,
pero siempre estás a mi lado.
Tus rodillas y mi forma de llorar,
tus manos y mi sudor,
tus ojos y mi mirada.

No me obligues a vivir
pensando que no tienes ganas
de hacerte vieja conmigo,
que existo en ti por inercia,
que no te importa que me duela
saberte tan frágil.

He tratado de ignorarte,
de evitar la sensación
de tus dedos
cuando sienten la extrañeza
de unos síntomas grises.

Mi angustia
como un aliento fantasma
se aferra al sueño de la vida
y aprende a sonreír
con tu boca a los médicos.

Si quieres ser mi cuerpo
déjame adormecerme en tus párpados,
soñar que somos una sola,
y tú no me traicionas
en la mesa de un quirófano,
que vas a despertarte conmigo
de la misma pesadilla,
que vas a sentirme
más viva que nunca en tu garganta.

No me obligues a madurar
aprendiendo a leer
el mapa de cicatrices de tu cuerpo,
no quiero reconocer otra herida
ni que confundas
el desamor con las enfermedades
y sus nudos de fiebre.

Que no pague tu cuerpo mis pecados
en el naufragio azul de los océanos,
que la distancia sea
un reloj de metal y una tarde de nieve
donde la vida quiera
aprender a besarme en tus labios.

    Poema extraído del libro COMPAÑERA DE CELDA de Ana Merino

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ENSUEÑO

Los ojos rebosan de plumas cansadas
y yo voy dilatándome
cual la niebla olorosa se dilata en la sombra.
Los caminos se están diluyendo en los parques
y una acequia está quieta.
Yo no sé si es que parto o que llego
si es que hablo o que callo.
En las puertas distantes y opacas
los amigos de antaño
se están envolviendo en la tenue penumbra
de las plumas que llueven.
Hay paisajes de bronce en los charcos
y en los acantilados
suenan rondas de niños de palo
y de niñas de mármol.
Caminando por las avenidas y llanos
yo dejé mis recuerdos guardados
en los charcos de bronce.
Me quedé con la risa brincando
en la lágrima helada
mientras cruzan la tenue penumbra
los amigos de antaño.
Entretanto le busco el manubrio
a mi bicicleta
que da volteretas de cien pejerreyes
sobre un cometa torcido.
He llegado cargado de plumas risueñas
al portón de mi casa.
Y no sé si volver o quedarme
si quedarme o seguir.
Yo me siento bajo un eucaliptus
mientras pasa a mi lado
equilibrando un remolino en la cabeza
una gallina de cristal.
Mi madre me trae en tres ampolletas de plumas
un puñado de pepas menudas.
Yo me vuelvo hacia atrás.

    Poema extraído del libro PARRANDA LARGA. Antología poética de Nicanor Parra

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SENTADO

Sentado en el punto de la i
De un mal poema,
Te miro.
Llegas llena de interrogaciones,
(Pongo un signo de exclamación
En tu cintura),
Con faltas de ortografía
Sobre el cabello,
Con la diéresis, del pecho,
Insinuante.
En la primera coma
Te paras y me miras,
En el segundo diptongo
Te atreves a besarme,
Y luego puntos suspensivos,
Y después punto y aparte.

    Poema extraído del libro POEMAS ARTIFICIALES PARA VÍRGENES QUINCEAÑERAS de Pedro J. Moriche Hermoso

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Todo ser humano tiene en su
interior, en su alma,
un sonido bajito, su nota,
que es la singularidad de su ser,
su esencia. Si el sonido de sus
actos no coincide con esa nota,
esta persona no puede ser feliz.
    Anónimo

EL ALREDEDOR

Canta el alrededor, no hables de ti,
que no eres sino ovillo, una escondida
trama de rostro y voz, azar y sangre,
de donde emerges hueco a por oxígeno.

Canta el alrededor, llena tus bronquios
con ese gas de ser que flota al lado.

Los frutales de junio ya rebosan.
En las ciruelas amarillas hay
destilación y fin. Si te antepones,
tu día escribe, al reposar sobre ellas,
un ilusorio siempre en el ribazo.

Mira después la bruma al disiparse:
¿podrías albergar tanta advertencia,
tanta premonición sin vanagloria?

En las cosas el tiempo es otro tiempo,
separado del tiempo de tu edad.
No tiene años, tiene luz, no es ansia.
Canta el alrededor, no te dibujes.

    Poema extraído del libro PIEDRAS AL AGUA de Antonio Cabrera

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NIÑO CON ROSAS

Sucedió en el recinto de una casa decente.
En el seno de cierta familia
comedida y honesta a través de los años.
Un hogar respetable,
todo se hacía de manera discreta
y el sofá de la sala recogía amoroso
distinguidas visitas
bajo el bello retrato del abuelo ministro.

Nació el niño a su hora.
Correctísima mente.
Con el llanto obligado.
(Quizá un poco más suave de lo que es la costumbre.)
Pero todos lo vieron.
(Se notaba enseguida.)
En vez de ojos, tenía dos magníficas rosas.

Qué cruel desconcierto en la honrada familia.
Se quedaron atónitos.
Con un tanto y un cuanto de terror y vergüenza.
El papá, funcionario, personaje importante
era el más afectado.
Con los brazos en alto hizo malos pronósticos:
«Esta criatura no valdrá para nada.
No entiendo, dos rosas para andar por el mundo...»

Se olvidaban mirándole, se olvidaban de todo.
De lavarle y vestirle.
De ponerle en el pecho.
El seguía llorando por sus rosas. Seguía
dulcemente llorando.

Fue la madre la única, ya un poquito respuesta,
que no hizo aspavientos ni extrañó lo más mínimo.
Tomó el niño en sus brazos, lo meció tiernamente.
Le besó las mejillas.
Le tocó los cabellos.

Sonrió al funcionario. «No te enfades. No es nada.
Es un niño precioso.
Vera cosas divinas.
Olerá a primavera.
Y además siempre es bueno tener rosas en casa».

    Poesía recogida en el libro de BELLEZA CRUEL de Ángela Figuera Aymerich

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DIOS LO QUIERE

La tierra se hace madrastra
si tu alma vende a mi alma.
Llevan un escalofrío
de tribulación las aguas.
El mundo fue más hermoso
desde que me hiciste aliada,
cuando junto de un espino
nos quedamos sin palabras,
¡y el amor como el espino
nos traspasó de fragancia!


Pero te va a brotar víboras
la tierra si vendes mi alma;
baldías del hijo, rompo
mis rodillas desoladas.
Se apaga Cristo en mi pecho
¡y la puerta de mi casa
quiebra la mano al mendigo
y avienta a la atribulada!

    Poesía recogida en el libro titulado DOLOR de Gabriela Mistral

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ADORACIÓN NOCTURNA

Que te devuelvan el tiempo de los lunes
y los hagan festivos en tu agenda
para que la semana no te pese tanto
y puedas sentir los dientes de las calles
mordisquear con ternura
el último tramo del domingo.

Que te devuelvan las horas de los lunes
y las puedas guardar entre las sábanas
para que la ciudad se duerma en tu regazo
y se llenen de ti los que te miran.

Que te traigan el ritmo de los sueños
y los puedas bailar,
que la luz de tu abrazo
se guarde algún secreto.

Que los lunes se aprendan
de memoria tu cuerpo.
Que no le falte nada a tu universo
porque el dios de la noche
el lunes descansó
para esperarte.

    Poema extraído del libro COMPAÑERA DE CELDA de Ana Merino

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MI SONRISA ES DE CERA

Mi sonrisa es de cera.
Es latón que se quiebra cuando me tuerces.
Deja de curvarse hacia arriba, se curva de lado
y te intenta superar en un río de pétalos ilusorios,
donde vive mi pensamiento.
Allí, se esconde desafiante mientras tu odio crece.
Simulando desencantos,
ajeno a la despedida que me llena de inseguridad.
La sonrisa es un papel de calco
que se repite mientras me doy cabezazos contra la pared,
blanca pero nunca cuadrada.
El testimonio que nace se balancea en la escalera
porque sabe que, si mira hacia abajo, cae,
aunque no haya precipicio.
De luto y añil, así es tu pelo. Blanca la tez.
Sonríe en sus ojos
mientras le habla en caracteres de luto y añil.

    Poema extraído del libro 2 CERVEZAS Y 53 LABERINTOS de María del Mar Hernández Carnero

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EL MATADOR

Déjeme pasar, señora,
que voy a comerme un ángel,
con una rama de bronce
yo lo mataré en la calle.

No se asuste usted, señora,
que yo no he matado a nadie.

En sus colchones de lienzo
dormirán los sacristanes,
las puertas de las iglesias
estarán todas con llave.

Deme un membrillo, señora,
que voy a morirme de hambre.

Por los helados galpones
llegaré hasta los altares,
con mi revólver de acacia
nadie podría atajarme.

No me mire usted, señora,
con esos ojos tan grandes.

Gritaré: ¡abajo las dalias!
y se asustarán los ángeles,
con mis chicotes de mimbre
los corretearé a la calle.

No me mate usted, señora,
que yo no he matado a nadie.

Al más miedoso de todos
mi gilet voy a enterrarle,
por el obscuro cemento
correrá su fresca sangre.

Cállese, buena señora,
que yo no le callo a nadie.
Le atravesaré las sienes
con una espada de naipe,
regimientos de palomas
despertarán en su carne.

No me mate usted, señora,
con esos ojos tan grandes.

Blandiendo escobas de fuego
vendrían los sacristanes,
yo arrancaría corriendo
por detrás de los altares.

Me matarían, señora,
por haber matado a un ángel.

Dos sacerdotes de esperma
me llevarán a la cárcel,
en una bodega obscura
me encerrarían con llave.

Me comerían, señora,
por haber matado a un ángel.


Dos sacerdotes de esperma
me matarán esta tarde,
por provocar a los santos,
por desorden en la calle,
por derramar en la iglesia
un litro y medio de sangre.

    Poema extraído del libro PARRANDA LARGA. Antología poética de Nicanor Parra

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