HOGAR GRIS

Entro en la casa,
vengo de la calle,
oigo gritos fuertes,
son los de mi padre,
mis hermanos lloran,
y llora mi madre,
quiero irme
no puedo,
no siendo a la calle,
¿qué hay aquí?
me pregunto,
sólo disputas,
no son razonables,
no se entienden,
sólo hay gritos y desaires,
de todo aquello,
dos son culpables,
no hay amor,
no hay nada,
ni siquiera...
un pequeño fuego,
la leña no arde,
sí hay miseria,
sí hay hambre,
sí hay unos niños,
no hay nada que darles,
el pan se acabó,
como el amor, si lo hubo,
que nunca lo vi,
no logré encontrarle,
yo lo buscaba,
por alguna parte,
pero no estaba,
ni en mi padre,
ni en mi madre,
sólo lo veía
cuando iba a la calle,
en otras niñas,
en ellas veía,
se respiraban otro aire,
en sus miradas,
en muchos detalles,
mas yo no quería
vivir en la calle,
a veces quería...
morir, no ver a nadie,
porque me avergonzaba,
de lo que no era culpable.



Poesía de Caridad Santa Marta que aparece recogida en el libro MIS POESÍAS

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