UN ANCIANO ROMEO

Me sorprendió con su ladrar la noche
huyendo de Verona.
Apresuré los pasos, silenciosos
en el alba de alondras.

Sobre el balcón mi amada, joven perla,
daba el ser a las sombras
y en su corpiño lágrimas y besos
evaporan olas.

Al recordarla, serafines hacen
blando nido en mi boca
antes de fenecer, como crepúsculo
de perdidas antorchas.

Desnuda entre los lienzos... Paroxismo
que entrelaza palomas
y en el férvido valle de los muslos
su manantial desborda.

Yo me batí contra carnales lirios,
lucha insistente, loca,
afán, con el laúd de su cintura,
de tañer una copla.

Mas sólo fe puñal de mi tragedia,
hado ciego, derrota,
En las ventanas que asaltó mi aliento
el polvo se amontona.

Pienso, al hacer un alto en mi rutina,
que la nada me nombra
y con sus huesos pálidos de niebla
largas siluetas borra.

En esta decadencia de estaciones
la Parca ni me importa.
En este viento herido, sin cobijo,
entretengo mis horas.

No sé si tiene mi ceniza manos...
¿Qué me resta, memoria?
Casi la luz, entre delgados chopos,
y el latir de sus hojas.

Poesía de Rafael Simarro Sánchez del libro CUANDO NADA IMPORTE.

◘ Comprar en casa del libro
◘ Solicitar información o comprar en Edición Personal

No hay comentarios :