VEN Y BAJA DEL CIELO

Oh, ven y baja del cielo el mío,
ven y baja de esa gota de lluvia
que corre deslizándose entre las hojas
cuando esta mañana te veía.

Oh, ven y baja del cielo locura mía,
y pregunta si estoy dormido,
si estoy soñando, si estoy
paseando en cada uno de tus latidos.

Oh, oh ven lluvia lejana
y moja mi boca, que se está secando,
ven, y haz de esta noche
una fogata perfecta viendo con ella la lluvia.

Ven, ven perfecta dama
de las que no crecen en las rosas,
de las que no se encuentran en la esquina
ven, ven y baja del cielo.

Poesía de Elías Ramos recogido en el libro 100 Y UN POEMA DE AMOR... QUE A UN AMOR LEJANO LE PIDO.

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ERRORES

Tu error;
intentar entender versos
sin sentir,
soñar sin dormir
pretender mitigar
el cansancio
sin detenerte
a descansar

Esquemas de tu mundo
teorías rotas
tablas partidas
ruinas por descubrir
un talento
en una locura encerrado
escondido,
perdido y olvidado.

Poesía recogida en el libro de GALERÍA DE ALMAS de Rafael Luis Ruiz Sainz-Trápaga

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PECADO DE SILENCIO

Mi voz, pecado de silencio,
trata de romper la barrera
creada por los tulipanes
alrededor de tu cabeza.

Bastardas flores tratando de abordar
lo que sus creadores jamás les concedieron.
Acabaré quemándolas.
Acabaré quemándolas.
Acabaré quemándolas.

Los grillos a su vez
no cesan en sus rezos a la luna
para que no permita el regreso del sol
que los recluiría de nuevo en sus cárceles de tierra.

Las estrellas fugitivas de ciudades
tiemblan porque recuerdan su muerte
a manos de centenares de rayos de luz artificial.


Tus ojos, pecado de ausencia,
se encargan de recordarme
que el amor no es temario
de una asignatura que yo
siempre deba suspender.

Poesía de José Naveiras García del libro PECADO DE SILENCIO.


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CANTARES DE LAS ROSAS


Canta que cantan las rosas
canta que cantan en el floral,
una le canta a la lluvia...
la otra le canta a la fauna primaveral.

Canta que cantan las rosas
canta que cantan en el desván,
una le canta al amor...
la otra le canta a los que se van.

Canta que cantan la rosas
canta que cantan a lo lejos,
una se pinta los labios
otra ve su belleza en el espejo.

Canta que cantan la rosas
cantan que le cantan a la luna,
una se baña en el lago
otras se mece en su cuna.

Canta que cantan sin parar
canta que le cantan a usted al pasar,
una le canta a sus manos
la otra le canta a sus besos.

Canta que cantan las rosas
canta que cantan hasta llorar,
una le canta al cielo
y la otra canta hasta suspirar.


Canta que cantan la rosas
canta que le cantan al ser superior,
una le canta por... su amor,
la otra cubre su rostro y desnuda su interior.

Canta que cantan la rosas
canta que cantan que en ésta me voy,
una me acompaña cantando
y la otra sosteniendo el beso que a usted le doy.

Poesía de Elías Ramos recogido en el libro 100 Y UN POEMA DE AMOR... QUE A UN AMOR LEJANO LE PIDO.

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SOLO ERA NADIE

Ayer salí
a la calle
castigado por el reflejo
lejano de la luna
es la misma que el sol
pero más muerta,
como cuando Dios
te guiña un ojo
y se disfraza de demonio
como estas líneas
como este folio...
despierto por la mañana
para descansar del sueño
vivo deprisa
pensando que a veces
somos muertos...
La tercera cerveza
acaricia tu garganta,
el humo canta por salir
tus mantas guardan
sexo gris...
salud...
por algunos que pican
como aquel sabio tábano
griego,
ergo, gracias
por hacernos pensar
Sr. Noam Chomsky
líricos de puto mundo
Charles Bukowski...
un trazo mudo de Kandinsky
un rezo al mundo
con mi whisky.
Una marea de hijos de puta
con alma sorda...
el vagón del metro
mi mente absorta
mis ojos contemplado
un gapo en el suelo...
Donde está la ira
El amor, la vida la muerte
la sombra...
corre a cobrar el paro.
Sonido de petardos
en mi cabeza un chasquido
que se atasca, un disparo...
...bendito ámbar...
no pares de escribir
estoy borracho...
en mi cabeza hay una lucha
contra dios y resistí.
Sí…
por eso sólo pensaba que era nadie
y nada importa...
un poco importancia más ignorancia
el mundo es mediocre
creo que los poetas mueren
cuando despiertan
creo que las serpientes putas
gimen cuando están erectas...
Y qué más da,
comencé a
divagar
a ti te encanta cabalgar
con un gin tonic de más
quizás te levantes húmeda
o mojada sólo al recordar...
con estas rimas lentas...
si,
pon otro poco de calma…

Poesía recogida en el libro de GALERÍA DE ALMAS de Rafael Luis Ruiz Sainz-Trápaga

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AGUA Y SAL


Agua de nieve, en tus ojos de cielo
yo quería ser la flor que acaricia tu pelo
mucho quería, pero más pudo el miedo
hoy no hay golpe de timón que desate el enredo.
Agua y sal, agua y sal
como el agua del mar
que se va entre los dedos.
Poco dormía pero mucho soñaba
fuiste la mejor manera de empezar la mañana
fueron semanas o tal vez fueron días
no supimos dónde ir con aquella alegría.
Agua y sal, agua y sal
como el agua del mar
que se va entre los dedos
Pude estar equivocada,
pude tener la razón
pero tuve un acorde de la mejor canción
el sonido de tu corazón.
Quedan rumores como gotas de un río
queda el eco de tu voz que atraviesa el olvido
mucho quemaba pero más pudo el frío
ya no hay golpe de timón que desate este lío.
Agua y sal, agua y sal
como el agua del mar
que se va entre los dedos
Pude estar equivocada,
pude tener la razón
pero tuve un acorde de la mejor canción
el sonido de tu corazón.
Pude estar equivocada,
pude tener la razón
pero tuve un acorde de la mejor canción
el sonido de tu corazón.

LLUVIA


Llueve y las aceras están mojadas,
todas las huellas están borradas
La lluvia guarda nuestro secreto.
Llueve, y en mi ventana te echo de menos,
los días pasan y son ajenos
El frío me abraza y me parte en dos
La Lluvia cae sobre los tejados donde fuimos más que amigos
Recuerdo que dormimos al abrigo del amanecer

Los bares han cerrado, ya no hay copas
La lluvia hoy mojará mi ropa, si no estás aquí
Si tú no estás me duelen más los años
Las heridas me hacen daño, si no vuelvo a oír tu voz.

Llueve, y las palabras se quedan mudas
Todas las noches las mismas dudas
Que fue de todos aquellos besos.

Llueve y se enmudece la primavera
Cuento las veces que el sol espera
Para secar de lluvia la acera
Para secar de lluvia el tejado donde fuimos más que amigos
Recuerdo que dormimos al abrigo del amanecer

Los bares han cerrado, ya no hay copas
La lluvia hoy mojará mi ropa si no estás aquí
Si tú no estás me duelen más los años
Las heridas me hacen daño, si no vuelvo a oír tu voz.

Los tejados donde fuimos más que amigos
Recuerdo que dormimos al abrigo del amanecer.

Los bares han cerrado, ya no hay copas
La lluvia hoy mojará mi ropa si no estás aquí
Si tú no estás me duelen más los años
Las heridas me hacen daño, si no vuelvo a oír tu voz.

Si no vuelvo a oír tu voz,,,

LA LLUVIA

La lluvia nos sorprendió,
el pelo se me mojaba,
en aquella tarde gris
cuando el invierno llegaba.

Me invitaste a una copa,
mientras la lluvia cesara,
entramos en aquel bar
donde una música sonaba.

Había un viejo piano,
que un viejecillo tocaba,
las notas que de él salían,
melancolía derramaban.

Nos sirvieron de beber,
a la vez que tú me hablabas,
del amor que me darías
si ese amor yo lo aceptara.

Detrás de una copa hubo otra,
y la tercera llegaba,
entre el alcohol y tus besos,
de mí misma me olvidaba.

La sala escasa de luz,
y la música te ayudaban,
lo tenías muy pensado
la lluvia fue tu aliada.

Era tarde, anochecía,
y la lluvia no cesaba,
me subiste a una alcoba
que tenías preparada.

Todo lo que me decías,
nada más que eran palabras,
esperaste esa ocasión
esa tarde lo lograbas.

Quise salir de aquel bar,
no pude, me mareaba,
viste que era el momento
para llevarme a una cama.

Después de hacerme tuya,
de amor ya no me hablabas,
por culpa de unas copas
me quedé por ti marcada.

Cuando quise darme cuenta,
a ti ya estaba entregada,
maldije la tarde gris,
y a la lluvia que me mojaba.



Poesía de Caridad Santa Marta que aparece recogida en el libro MIS POESÍAS

CUANDO NADA IMPORTE



Hoy me imagino palpitando al viento,
caída hoja de roble,
dejándome llevar por el destino
cuando nada me importe...

Atravieso pantanos de tristeza,
hundo mis remos pobres
en la espesa corriente, casi eterna,
de lágrimas enormes.

Todo lo hermosos es frágil. Y se acaba
como se dice un nombre...
Sin darnos cuenta, nada más tenemos
que cenizas o fósiles.

El mundo con sus vanos oropeles,
las arenas innobles
donde naufragan presas nuestras vidas...
¡Cuán necio y ciego norte!

Yo sólo aspiro a cultivar mi huerto,
el jardín multiforme
arraigado en mi alma, con sus pájaros
divinos y sus flores.

Si converso es conmigo. Lo que pongo
por escrito o en moldes
al propio corazón me lo dirijo,
señero faro incólume.

Busco la sencillez y cada aurora
sentir el puro goce
de resurgir bañado en el rocío,
como un humilde brote.

Discurro, acaso, que si así despierta
cualquier ser en el orbe
será posible que el fatal ariete
no derribe mis torres.


¿Me equivoco? No creo... Porque oigo,
interminables noches,
la voz del Padre Eterno, arrebatando
a mi espíritu cómplice...

Y me imagino, desprendida y seca,
mi sola hoja de roble,
que en su barca de brisa se deshace
cuando ya nada importe.

Poesía de Rafael Simarro Sánchez del libro CUANDO NADA IMPORTE.

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SILENCIO COMPARTIDO

La soledad te abrazará,
su caricia es manca, gris.
Color y tono triste añil,
cristal que no reflejará.

Criaturas varadas en esta orilla
buscando arena viva de rodillas,
la sal del agua quemó sus labios
de nuevo la sed en boca de sabios,
la tierra quemó las malas semillas.

Mundo abarrotado , mas solitario,
testigos de soledad compartida,
teatro de nuestro vivir diario,
nuestras miradas se cruzan partidas.
La vida es el último escenario.

Así que busca tus ojos complices
y llénate con su vida al mirarte,
No temas pues nada ya podrá herirte

Poesía recogida en el libro de GALERÍA DE ALMAS de Rafael Luis Ruiz Sainz-Trápaga

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MELANCOLÍA

Sin preguntar, el aposento umbrío
dorada mano invade
y hace brillar, con un barniz de espigas,
a los muebles unánimes.

El puro atardecer pulsa sus teclas,
cual órgano en un ábside,
de música interior llenando siempre
sonoras catedrales.

Se escucha al mirlo... Solitaria flecha,
sube al espacio en sangre
su voz, que anuncia ya la primavera
de efímeros rosales.

Los ancianos del pueblo en las esquinas
sostienen su debate
y escriben con recuerdos una carta
que no contesta nadie.

Las negras trenzas que al placer invitan
descienden por las calles...
Tocándolas con los besos imposibles
tiende el amor su encaje.

Aguados restos de pasadas fiestas
disuelven ecos, bailes.
Entre ellos, magros pensamientos vagan
sobre ninguna parte.

La pena, si hace horas extramuros
respetaba sus márgenes,
se asoma ya por las terrosas tapias,
rompe los arrabales.

Bajo el cerezo, que anteayer colmaban
sueños, natas, estambres,
yacen las flores secas, en alfombra
silenciosa y exangüe.


Con salobre amargura se desploman
las pestañas del aire.
Porque las cosas bellas de este mundo
son breves o falaces...

Poesía de Rafael Simarro Sánchez del libro CUANDO NADA IMPORTE.

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