ESPACIO


Este fuego penetra
y renace en mi ser,
es cáliz que se eleva entre las olas,
verbo de luz, abierto como un fruto
en la hondura sin voz,
en los párpados blancos de la noche.

Esta luz enhebrada en los segundos,
en la tiniebla dormida de mis huellas,
tiembla en mis manos, abre su piel,
para ofrecerme el tacto
del espacio apagado, denso, quieto,
en el silencio hambriento
de su penumbra.

Poesía recogida en el libro de CUERPOS TRANSLÚCIDOS de María Elena Martínez Abascal

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