ETERNAMENTE MÍA, ETERNAMENTE TUYO

Lo siento,
sé que esta no es la forma más adecuada de despedirme.
Pero a mí, que normalmente me sobran las palabras,
en esta ocasión no las encuentro.

Quería decirte muchas cosas
que se me vienen ahora a la cabeza…

Recuerdo,
cuando a pesar de no tener demasiado,
nosotros teníamos sufi ciente
y tú te quedabas sin nada.

Recuerdo,
como siempre eras la primera
en dar un beso para calmar heridas de batallas infantiles.

Recuerdo, que siempre estuviste cerca,
sin hacer ruido, sin hacerte notar
y sé que seguirás estando…

Recuerdo una vez,
siendo adolescente,
que por aquello de un desamor
pensé que nada ya merecía la pena,
cogiste mi cara entre tus arrugadas manos,
soplaste mis lágrimas y como por arte de magia
la herida se cerró un poquito
y mi madurez se abrió otro poquito…

¡Ya ves!
cosas que en el momento de valorar, igual no hice.

Cosas pequeñas que son tan grandes,
de esas que sanan las cicatrices del alma
y que nunca se olvidan, de las de perpetua añoranza.
De esas que hacen que hoy,
cuando ya han confirmado tu marcha,
aflore la mayor de las cobardías
y no sea capaz de decirte ¡hasta siempre!

Porque a tu lado no me vale recordar,
¡sólo me vale vivir!…

Perdóname abuelita
no he sabido estar a la altura.
Eternamente mía, eternamente tuyo.

    Poema extraído del libro DIÁLOGOS CON MI CONCIENCIA (Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo) de José Ramón Marcos Sánchez

◘ Comprar en bubok

No hay comentarios :