LA NOCHE ES

La noche oscura ha caído
sobre mi cansada almohada,
regalándome silencios
para el descanso del alma.
Otras noches,
lobos huraños,
se apresuran prestos
sobre la misma almohada,
para aullar con rabia,
letanías bravas
de desconsuelos lentos.
La noche es muy corta
cuando el alma canta,
pero demasiado larga,
para entretener fantasmas
que arrastran,
grilletes con saña,
hasta el despertar del alba.

    Poema extraído del libro DE HUMO Y NADA de Blanca Uriarte

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SOLEDAD

Un numero incontable de voces
gritan a mi alrededor.
Unas más fuerte,
otras a mayor velocidad,
algunas incluso tienen un aire cariñoso.
Me rodean, parecen voces amigas.
Siento cierto calor, los alientos…
los alientos golpear el cuello.
Me empujan, gritan cada vez más fuerte.
Gritan tan fuerte que consiguen mover mi pelo.
Parecen gritar viento.
Gritan con tanta fuerza…
Aún así, me siento bien,
estoy acompañado,
hay mucha gente alrededor.
¿Por qué se callan?
Disminuyen, muy lentamente, el volumen,
la intensidad…
El tono de voz se hace más sutil cada vez…
Muy pocas gritan ya…
El ambiente se oscurece.
El aire se hace frío.
El silencio ensombrece.
Ha llegado, otra vez:
Soledad.

    Poema extraído del libro LLÉVAME CONTIGO de Rubén Jordán

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TÚ QUE HAS AMADO EL SOL

TÚ que has amado el sol
y el centro, y que deseas
adentrarte en la luz,
la roca y la presencia,
desnudas, invencibles,
y que sobre la arena
escuchas los latidos
del cuerpo y de la tierra
visibles, invisibles,
di también, entreabiertas,
en la luz de los mundos,
la sombra y la apariencia.

    Poema extraído del libro LA SOMBRA Y LA APARIENCIA de Andrés Sánchez Robayna

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GEOGRAFÍA HUMANA

Mirad mi continente conteniendo
brazos, piernas y tronco inmensurado,
pequeños son mis pies, chicas mis manos,
hondos mis ojos, bastante bien mis senos.
Tengo un lago debajo de la frente,
a veces se desborda y por las cuencas,
donde se bañan las niñas de mis ojos,
cuando el llanto me llega hasta las piernas
y mis volcanes tiemblan en la danza.

Por el norte limito con la duda
con el Este limito con el otro
por el oeste Corazón Abierto
y por el sur con tierra castellana.

Dentro del continente hay contenido,
los estados unidos de mi cuerpo,
el estado de pena por la noche,
el estado de risa por el alma
-estado de soltera todo el día-.

Al mediodía tengo terremotos
si el viento de una carta no me llega,
el fuego se enfurece y va y me arrasa
las cosechas de trigo de mi pecho.
El bosque de mis pelos mal peinados
se eriza cuando el río de la sangre
recorre el continente,
y por no haber pecado me perdona.

El mar que me rodea es muy variable,
se llama Mar Mayor o Mar de Gente
a veces me sacuden los costados,
a veces mi acaricia suavemente;
depende de las prisas o del tiempo,
del ciclo o del ciclón, tal vez depende,
el caso es que mi caso es ser la isla
llamada a sumergirse o sumergerse
en las aguas del océano humano
conocido por vulgo vulgarmente.

Acabo mi lección de geografía.

Mirad mi contenido continente.

    Poema de Gloria Fuertes recogido en el libro CÓMO ATAR LOS BIGOTES DEL TIGRE

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A SOLAS CON SELENE

La noche está silenciosa
la luna en el cielo brilla,
yo la busco temerosa,
ella apenada me mira.
- ¿Qué te sucede mi niña?
¿Quién borró de forma cruel
la dulzura de tus ojos
y el candor de tu sonrisa?
¿Qué desatadas envidias,
rencores, hipocresías,
acechan en torno a ti
y envuelven toda tu vida?
- ¡Ay luna! Mi fiel amiga,
compañera de fatigas,
cubre mi cuerpo esta noche
con esa luz blanquecina.
- Cuéntame de tu infortunio,
yo te escucho complacida, mas…
no quiero que ni una lágrima
resbale por tus mejillas.
Una vez ya te lo dije…
“Ningún hombre se merece
que llores por él…chiquilla”.
Ahora serena ese rostro,
y sigue, sigue con tu letanía.
- ¡Ay luna! Fue todo tan hermoso
que en un cuento me creía;
mas yo siempre le preguntaba
con sincera ingenuidad…
me mientes?…
- ¡Claro que no! ¡Cómo podría!
y algún día tú serás,
mi princesa…sólo mía.
Sin embargo, algo oscuro,
una sombra se cernía,
la maldad hecha mujer
se cruzó en nuestras vidas.
- ¿Será verdad que nací
para jamás ser querida?
- No digas eso, mi bien,
tu nobleza es infinita,
jamás causaste daño alguno
ni a quien bien lo merecía.
Eres como una avecilla
en una jaula metida,
o como esa bella rosa
con afiladas espinas.
- ¿Sabes luna? Yo lo quise,
y me entregué como nunca,
y me desnudé ante él
sin tapujos ni ataduras.
Fueron tan sólo unos días,
unas horas tan intensas,
que jamás las cambiaría
por años de mi existencia.
La pasión adormecida
despertó como un volcán,
vomitando con fiereza,
fuego y también ceniza.
Tú, luna, fuiste testigo;
desde el Cielo nos veías.
Yo me aferraba a su cuerpo
y él buscaba mis caricias,
las manos entrelazadas,
los besos que se perdían,
jadeos que se escapaban
cual tibia y suave brisa.
- ¿Me quieres? Le preguntaba…
- Sabes que sí…vida mía.
Y yo miraba sus ojos
y no hallaba la mentira.
- ¿Y qué pasó niña mía?
Habla, no guardes nada en tu pecho.
Deja que sangre la herida.
- Todo acabó. Se marchó.
Yo contemplé su partida.
Y no quise escuchar a nadie
ni tan siquiera a mí misma.
Pasó un tiempo y aquella sombra,
aquella sombra maldita,
hizo muy bien su trabajo
sembrando cizaña y mentira.
- Pero dime…¿él no te creyó?
- No, mi luna, no me creía,
y empezó a desconfiar
de quien menos culpa tenía.
Quise huir…marcharme lejos,
encontrar cualquier salida,
tal vez, buscar en la muerte,
¿valor? ¿o más bien la cobardía?
- Calla, pequeña, eso nunca…
la vida es bien bonita,
y quien te ha tratado así,
piensa que no te merecía.
- No lo sé, ya no sé nada…
tan sólo que le quería;
que fui feliz a su lado
y le di lo que tenía.
Y si es pecado amar
no siendo correspondida.
Mea culpa, soy culpable,
la culpa es toda mía.
- Mi sensible y tierna niña.
Deja que mi nívea mano
recoja esa perla líquida
que resbala temerosa
por tu pálida mejilla.
Yo sé de tu fortaleza
decisión y valentía,
mas si cierras esta puerta
deja abierta una rendija.

    Poema extraído del libro A SOLAS CON SELENE de Ana María Olivares Tomás

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III

Y más tarde la lluvia
salpicó mi tristeza en su dulce abandono
y cubrí mis heridas
con la suave ternura del papiro y del loto.
Y recordé esos versos de mi adolescencia
que tanto exaltaron mi espíritu inquieto:
¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!
Y respiré esa brisa que tú respirabas
y exprimí del junco la última gota
que alivió mi inquina y mi resquemor.
Y más tarde la lluvia
inundó las arenas
y el cálido cactus se empapó de recuerdos.
Miré tu mirada
enjuagando mi rostro con tus lágrimas frías
y sentí la agonía de tu muerte en la mía
como si fuera amor.
Y sentí tu agonía
tu muerte y la mía
y sentí tu mirada
como si fuera amor.
¡Dios mío qué solos se quedan los muertos!

    Poema extraído del libro CAMPO DE BATALLA de Marga Clark

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PIEDRA

Aquella, piedra que un día
yo, pisara, sin cuidado,
que, me sirviera de juego
para dar pequeños saltos.
Ya, no está sobre la senda
de mis paseos, tempranos.
Se la llevaron los hombres,
y en polvo la transformaron.
¡Piedra!, amiga de mi infancia
¿a dónde fuiste a parar?
Quizás estés a mi lado
cubriendo mi sepultura,
cuando el reloj de mi vida
ponga fin a su andadura.


    Poema extraído del libro DOLOR DE UN ALMA BLANCA de Mª Consuelo Franco Gútiez


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NÚMEROS FINITOS


No alcanzo a ordenarte
ni a llegar a la infinita
inexistencia que me ofreces.
No llego a entender
la belleza o la muerte
que tu devenir me otorga.
No entiendo, vida,
cómo un ser humano puede
pulular entre tus miembros.
No absorbo esa miseria
de pensar que no somos
más que números finitos.

    Poema extraído del libro TRÍPTICO DE MÁRMOL de Monserrat Villar González

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ANTES DE HABLAR

NO sé si pronunciarlo.

Con borrones de tinta sobre el verde,
el sol graba su edicto, obliga a ser
a todas estas sombras exaltadas.
Tú no miras el bosque, lees ajena.
¿Por qué habría de importarte este misterio
mío? Para el pinar
ni tú ni yo contamos.
Lo que ve sólo uno
sufre una podredumbre repentina.

Cuanto pueda decir va a desmentirse.

    Poema extraído del libro PIEDRAS AL AGUA de Antonio Cabrera

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EL ALETEO DE LA MARIPOSA

Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.

Como un río viajando por su cauce,
la mente esculpida a cada instante
timonea emociones en la rutina.
El caos acecha transparente,
lo simple se vuelve complejo
lo equilibrado comienza el desorden ,
lo invisible se presenta inexorable.

Porque la nostalgia es perversa, parásita, seductora.
Omnipresente, se mezcla con el flujo de la sangre,
con el aire que inspiramos.

El bello paisaje se cubre de neblina,
la música escuchada proviene desde las sombras
y pinta las caras extrañas que deambulan por las calles.
entonces...

El poema es incipiente y el temido llanto asoma.

Creí que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algún lugar del universo aleteó una mariposa.
    Poesía del poemario BUCEANDO EN EL INFINITO de Ana María Manceda que aparece publicado en la revista digital Como el Rayo