Cuídate de todos...


Cuídate de todos, hasta de mí, decía. Una y otra vez me lo decía, tratando de hacerme creer que mis amigos no eran buenos. Cuídate de todos, hasta de mí...Un día me pidió un aventón. Y se lo dí, pobrecito, no tenía auto. En el trayecto hablamos de lo que es la química, ese calorcito que se siente en la palma de las manos, que nos recorre el cuerpo como una corriente eléctrica, de los polos opuestos que se atraen como un imán. Hablamos de la diferencia, de cómo lo notas sin que medie una palabra siquiera, una mirada y ya, está ahí, posesionado todo el cuerpo y el alma con esa energía arrolladora. Y de pronto se rompió la magia, llegamos a una esquina, donde me indicó que era el sitio al que iba. Me despedí, y arranqué mi vehículo dando vuelta, pero a media cuadra lo vi caminando detrás. Me detengo, creo que ha olvidado algo. Cuando se apareja le pregunto, pero me responde que no, que es sólo que camina hacia la casa de sus amigos. Me confunde su respuesta, le pregunto que dónde es, que le llevo hasta allá, pero no acepta. Cuídate de todos, hasta de mí... Me desconcierta su actitud, no entiendo qué es lo que sucede. ¿Será que se averguenza de sus amigotes, o sólo que no quiere que sepa a donde va? pero, ¿por qué? no lo sé, y me marcho, ahora con el calor de la indignación en las mejillas y en todo el cuerpo, indignada a pesar de la química y de los sentimientos y de la afinidad, me voy en mi auto, pobrecita, con el corazón ardiendo. No sé si es mi amigo o mi enemigo. ¡Pero sí que duele el atrevimiento! Cuídate de todos...cuando me llama está a la defensiva, casi como si estuviera hablando con algún fantasma de su pasado. Firmemente le aclaro que no permito que nadie me trate de esa manera, y empieza a discutir. Lo escucho con calma, y cuando termina le aseguro que está hablando conmigo, y le pido que cambie el tono de su voz. Y entonces baja la guardia y empieza a hablar como la gente. "Cuídate de todos, hasta de mí", resuena en mi mente. Lo hago, y entonces, por supuesto, no le gusta...


Chicago, IL 2008.

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