BAJO EL CÁLIDO FRÍO

Nos gustaba viajar al sol y con mochila,
pero la eterna casualidad nos trajo
maletas de frío, y palabras diferentes,
con lejanos problemas en los bolsillos.

Santa Claus nos prestó desde las tierras
del norte dos inteligentes bicicletas,
y sábanas de inusitada ternura.
Y, sin darnos cuenta aprendimos a volar
sobre los bosques y lagos, a respirar
serenidad en blanco y negro, a reír
arco iris enredados; a abrir los ojos
a respuestas de signos diferentes.

No hubo lucha contra el tiempo,
ni ansiedad de otros retos, todo fue
sólo armonía bajo el frío cálido.

Luego llegó el calor frío.

    Poema recogido en el libro DEJA QUE EL SILENCIO HABLE, escrito por Blanca Uriarte


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LA AÑORANZA

No finjas que la añoranza
no ha vivido en ti,
oscilando, como un péndulo.
Has estado perdido,
y como un delincuente
te robaste tu corazón
dejándolo en la oscuridad.
Pero la vida está cansada, amigo mío,
de seguir
sin ti.
Es como la mano de una madre
que ha perdido a un hijo.
Y si en algo te pareces a mí, has tenido miedo.
Y si en algo nos parecemos,
has conocido tu valentía.
Hay lugar en esta barca:
toma tu asiento.
Toma tu remo, y nosotros,
todos nosotros,
remaremos para llevar nuestros corazones
de vuelta a casa.

    Poesía de Em Claire recogida en el libro de autoayuda EL CAMBIO ESTÁ EN TI: LAS 9 ACTITUDES QUE TRANSFORMARAN TU VIDA, escrito por Neale Donald Walsch

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EL SUEÑO

La casa tenía pocos metros y los cristales rotos
por las ventanas heridas
se colaban la noche y los insectos

las ráfagas azles de la muerte
competían con la velita mínima
aquí alumbraba tan tímida la estancia
mientras dormía éste repetía siempre en un susurro débil:
no te mueras ni por Dios y por la patria
(ni por dioses)
(ni por patrias)

pero tú no me oías.

    Poema recogido en el libro 8000 RAZONES PARA LA MEMORIA, escrito por Mila Ramos


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QUIERO VOLVER A CASTILLA

Quiero volver a Castilla
quiero volver a acunarte
con el murmullo del agua
y mis versos…a la tarde.
Río manso que transcurres
por estos yertos parajes,
donde la primavera brota
de tus ramas invernales.
Quiero volver porque siento,
que allá…en alguna parte,
tengo que dejar mi huella
así como tú la dejaste.
Quiero volver pues mi sueño
sólo se cumplió en parte,
no vi los álamos dorados
ni el Duero susurró mi nombre.
Quiero volver al Espino…
subir y dejarte flores,
contarte toda la pena
que me traje en el equipaje.
Quiero volver…mas no creo en milagros,
ni en quimeras, ni en azares,
jamás escucharé las palabras
que tú con amor pronunciaste.
Muerta sí…pero qué dicha
haber sido su amante,
fiel esposa, mujer niña
compañera inseparable.
Muerta sí…mas yo te envidio
porque te amaron y amaste
¿qué puede haber en el mundo
más hermoso y más grande?

    Poema extraído del libro A SOLAS CON SELENE de Ana María Olivares Tomás

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EL RELOJ DE ARENA

El reloj de arena marcó
el comienzo de partida.

No sé de cuál.

Los granos de arena
siguen cayendo,
en metódico compás,
mientras los funambulistas
rodamos penas.

Sólo el último grano dirá
cuál fue el juego
y cuáles eran las reglas.

Sólo el último grano hablará
de la historia que inventamos
al llorar las risas
y reír los lloros,
de los sueños que tal vez,
sólo soñamos.

    Poema recogido en el libro DEJA QUE EL SILENCIO HABLE, escrito por Blanca Uriarte


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SENTIMIENTO

Cuando se arruga tu cuerpo
y también se arruga el alma,
cuando los años te pesan
y la soledad te atrapa
y allí está tras los cristales
con la mirada lejana
los recuerdos ya no existen
pues la memoria te falla
y entre las cuatro paredes
el silencio te acompaña.
Ya no sientes, ni padeces
pues tu cerebro está muerto
y el corazón caminando
apenas se oye su marcha
vegetando está tu vida
esperando que se vaya
¡Y el fuego! lo haga cenizas
que será pura energía
esparcida por los vientos
de otros tiempos.
Quizá
por otra galaxia.

    Poema de Mª Consuelo Franco Gútiez recogido en el libro DOLOR DE UN ALMA BLANCA

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TODO EL TIEMPO DEL MUNDO


Si decides de pronto borrarte la intención
que te acerca a mi cuello
te dejaré marchar
me faltan todavía los avaros recuerdos

pero si te demoras
si me pierdes el miedo
y sigues abrazando mi cuerpo en la penumbra
con ese afán que me desarma entera
me tendrás que donar todo el tiempo del mundo

arduo será el camino
duro como esta guerra inútil.

    Poema recogido en el libro 8000 RAZONES PARA LA MEMORIA, escrito por Mila Ramos


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A LAS IMÁGENES DE LA MEDITACIÓN

EL sol está en el centro mismo de su metamorfosis, y un rebaño de cabras pasta en la rada de callaos. Piensas entonces, bajo el hervor del mediodía, que el pedregoso sendero que te ha traído a esta playa lejana se inició en realidad hace mucho, en tu infancia, en los pliegues oscuros de tus primeros sueños. Viste, antes de iniciar el camino, al pescador que tensa su cordaje sobre la horizontal del mar echado. Su imagen reflejada sobre la lisa superficie de este mar de septiembre interroga los mundos: no sabrías decir dónde encuentra su ser más realidad, si en el aire o en el agua. Y también las montañas apacibles, y hasta la sombra de las redes. Lo visible se cubre de dobles, de espejeos, de ramificaciones. Oh apariencia, tu cuerpo es engañoso. Te muestras con una realidad que parece anular la destrucción del tiempo. Y ahora, en esta playa que acarician las algas bajo el cielo sin nubes, todo parece alejado de la erosión de las horas, los días y los años. Y nada puede estarlo, reconoces. Armonía del mundo, que la paz de esta hora nos permita escuchar tus sones sosegados.
Que la quietud de este día de septiembre nos lleve poco a poco al lugar de concordia, a la clara unidad de los mundos. Nítidos, en el mediodía, el sol hiriente, las montañas, las sombras de las redes.
Y más allá de toda comprensión, el mar.

    Poema extraído del libro LA SOMBRA Y LA APARIENCIA de Andrés Sánchez Robayna

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UN NOMBRE EN MI GARGANTA

Un cínife llevaba el telegrama.
Donde la risa muere nace el trigo.
Los ojos de la luna no se cierran
porque la luna en sí no tiene ojos,
el puente sí los tiene sin embargo,
por los ojos del puente niñas lavan.
La noticia se extiende poco a poco.
Sí merece la pena ir a la playa
donde a veces se escucha la sirena,
la sirena del puerto donde el hombre
corta peces que encierra en una lata.
No importa que no existan las sirenas,
las sirenas con senos y con algas.
No importa casi nada si se vive
con una madreselva que te acuna,
con un collar de espinos en la frente,
con una palmatoria en cada mano,
con un escurreplatos en la casa,
con una damajuana en la cocina,
con un nombre adornando la garganta.

    Poema recogido en el libro LOS BRAZOS DESIERTOS , escrito por Gloria Fuertes

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DEJA QUE EL SILENCIO HABLE




Deja que el silencio hable,
que cada tarde recoja el peso
de las palabras que se dijeron
y la ausencia de las que murieron,
para que sólo queden caricias lentas
en las ruinas caídas
de nuestros míseros cuerpos.

Deja que el silencio nos encuentre,
desnudos de cuerpo y alma,
ciegos a otro presente,
sordos a lamentos y ruegos,
insensibles a cristales rotos.

Deja que el silencio nos ame,
mientras el mundo tiembla.


    Poema recogido en el libro DEJA QUE EL SILENCIO HABLE, escrito por Blanca Uriarte


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PLAZA MOJADA

Como ha llovido oh plaza ! todo el dia,
no eres mas que un rincon abandonado.
Se trenzan en arroyos los caminos,
puja bajo la arena el sucio barro,
la lepra que corroe las estatuas
parece que ha crecido y se ha esponjado,y tu, siempre inclinada de parejas,
murmuras una ausencia en cada banco.
Del refugio del guarda, receloso,
sale un pobre gatito todo tacto.
Sombra, humedad, silencio, soledad,
y un tumido airecillo de pecado.
Alrededor un despegar de llantas
y farolillos verdes y encarnados:
mariposas fugaces en la niebla
o peces de color en el asfalto.
Y focos, sucedaneos de la luna,
y ventanas de luz en los palacios,
el te en espiras, circular el beso,
tal vez la fiesta y el dolor ahogado.
Y yo como un fantasma por la plaza,
de impermeable y de sombrero blando.
    Poema escrito por Baldomero Fernández Moreno

LLÉNATE DE MÍ

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué‚ palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser‚ la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de m¡ mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
Irme,
Dios mío,
irme!

    Poema escrito por Pablo Neruda