EL SUEÑO

La casa tenía pocos metros y los cristales rotos
por las ventanas heridas
se colaban la noche y los insectos

las ráfagas azles de la muerte
competían con la velita mínima
aquí alumbraba tan tímida la estancia
mientras dormía éste repetía siempre en un susurro débil:
no te mueras ni por Dios y por la patria
(ni por dioses)
(ni por patrias)

pero tú no me oías.

    Poema recogido en el libro 8000 RAZONES PARA LA MEMORIA, escrito por Mila Ramos


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