PRIMAVERA DEL 61

Primavera en el invierno del 61.

Junto a tu pecho, rebosante
de anhelos, de vida nueva,
las lámparas del alma quedan,
eternamente encendidas,
escuchando los susurros tiernos
de mi madrugada.

En los anchos campos
y en las luminosas praderas,
miles de margaritas, cual tapiz irisado,
crean ramilletes de lluvia,
frente a la cristalera resplandeciente,
de mi amanecer.

Al pasar los años, aprendí a vivir
más allá de tu vientre, haciendo mía
la irrepetible poesía que nació
aquella primavera del invierno del 61

    Poema recogido en el libro DEJA QUE EL SILENCIO HABLE, escrito por Blanca Uriarte


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EL DOLOR

LA vida pone a prueba constantemente el barro
tan resistente del que estamos hechos.
A cierta edad, apenas llegan días
que no nos traigan junto al don del aire
y a la misericordia de la luz
algún percance oscuro, turbia zozobra al pecho.
Y esto es así. Tenemos ya costumbre.
No hay sobresalto en ello, miedo, lucha;
hay un ceder, un inclinar la frente
al vestirse el atuendo cotidiano
de nuestra condición.
Pero la vida
golpea en ocasiones de forma más terrible
con algo que no es hábito: el dolor,
el dolor verdadero.
De súbito, te encuentras
sumido en un lugar que no sabes decir,
porque no es de este mundo, y desconoces
cómo hasta aquí has venido. Nadie te trajo, a nadie
hallas en las vacías dependencias
de esta casa cerrada a cal y canto. Estás
contigo a solas. Se ha parado el tiempo.
No recuerdas, ni esperas, no existe el sueño, todo
es un presente ciego que no avanza
y en el que sólo escuchas tus gemidos
y el ruido que hacen al romperse una a una
las fibras de tu ser.
Tal vez suceda
-también sin saber cómo- que regreses,
que como por milagro sobrevivas
a esa nada que has sido.
Mas la tremenda ausencia
te hace volver cambiado.
Cuesta trabajo respirar de nuevo,
y la imprevista claridad del alba
que mansamente acude a recibirte
te hace daño en los ojos.

    Poema recogido en el libro LA CERTEZA, escrito por Eloy Sánchez Rosillo

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ARMONÍA Y DESOLACIÓN

No haya espacio sin tiempo
oleaje sin océanos
muerte sin instantes eternos.

No hay gozo en la inquietante sombra,
ni pétalos alados tras los suaves terciopelos.

¿Qué enigma acaso no despierta
rostro en el vértigo durmiente de la Dios?
¿Qué ojos no surcan el deseo al contemplar
la vida en la armonía de un cuerpo soñado?

Logre alcanzar la claridad extensa de tus labios,
rindiéndome al encuentro de las noches infinitas

Logré poseer el esplendor de su presencia,
reconocer que en el fragor versátil. Brotando entre
copular historias.

Nada más. La armonía de tu cuerpo.
El anhelo que persiste y cobija
un candor, por siempre, discernible.

Es inútil anhelar lo lejano.

La memoria sentencia ilusiones,
pero perviven sus sombras.

    Poesía recogida en el libro titulado CONCIERTO DE ESPERANZAS escrito por José Manuel Martínez Sánchez

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LAS QUIMERAS

Sangre bullente de las bocas rojas,
sangre que brilla
y en recónditos vasos se retrae
cuando fervientes labios se avecinan ...

Paladar calcinado,
lengua de fuego
que Ueva el peregrino
bajo el sol meridiano del desierto
y cuya sed no aplacan
el límpido raudal de los oasis
y el dulce jugo de los cocoteros ...

Collares desatados,
lacias guirnaldas de los brazos quietos,
ceñidores de amor nunca prendidos
para estrechar los cuellos ofrendados
y los torsos solícitos ...

Cuencas de las pupilas curiosas de figuras,
ebrias de perspectivas deslumbrantes,
conturbadas por blondos espejismos
adonde fácilmente
se borran los mirajes
como en el mar la curva de las olas
y la fugaz estela de las naves ...

    Poesía recogida en el libro titulado LA ISLA DE LOS CÁNTICOS escrito por María Eugenia Vaz Ferreira

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SINGLADURA

Buscamos el origen,
el útero inicial de la existencia,
el lugar de leyenda en el que suponemos
que anidan la esperanza y la respuestas,
allí donde reside sin fisuras
el meollo de la felicidad.

Y vamos de camino hacia esa orilla
olvidando certezas,
haciendo caso omiso a las indicaciones
en todos los recodos de la ruta
la vida depositada inescrutable.

Pero todo es un mar en movimiento
si la arena amarilla de una playa
ni un puerto de refugio,
una constante sin la dura
abierta por los cuatro costados cardinales
a un espacio de sombras
donde habitan la noche y sus fantasmas.

Y aguardamos absortos
en la orfandad de luces y de día,
sin rescate posible,
igual que navegantes perdidos para siempre
en la desolación inmensa de las aguas.

    Poesía recogida en el libro titulado LA NIEBLA TRANSPARENTE escrito por Pedro Felipe Granado

5

En su sonrisa el dolor mudo
reconstruye un mundo sin palabras
malhiriendo el futuro traicionado
mientras recogen la sangre del suelo.

Estampando el gemido amoroso
de un moribundo gusano,
la noche desoye la virtud del desprecio.

Pasan los días
y perderán del vientre los hijos.
En el cielo de los ricos…
perderán del vientre sus hijos.

Pasan los días
y caen las nubes sobre nuestras espaldas…
Perderán la vida sus hijos
mientras recogen la sangre del suelo.

    Poesía recogida en el libro titulado EL PÁRPADO EN EL FUEGO ENTRE OTROS ÁCIDOS escrito por José Suñé López
¿Quieres saber algo más sobre el autor? Podrás seguirlo en su blog El párpado en el fuego

PURÉ DE CEBOLLA Y AJO

Es lo que queda
es lo que tengo
poca agua sal ajo cebolla
no los glorifico

Es lo que tengo

tuesto todo brevemente
tan breve y fugaz
como un abrazo

Luego aplasto sin furia
sin dejar espacios
respiración

Y descanso
de brazos cruzados
años y años
como esperando con calma profunda
un regreso
una universal reconciliación.

Me recupero finalmente
con un buen Bourdeaux.

Como el tocinillo del cielo
todo es mentira
todo es horror.

    Poema extraído del libro HERBARIO escrito por Márgara Russotto, Anabelle Aguilar

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SERENIDAD

Y después de tener perdida
lo mismo que un pomar la vida
-hecho ceniza, sin cuajar-,
me han dado esa montaña mágica,
y un río y unas tardes trágicas
como Cristo, con que sangrar.

Los niños cubren mis rodillas;
mirándoles a las mejillas
ahora no rompo a sollozar;
que en mi sueño más deleitoso
yo doy el pecho a un hijo hermoso
sin duda...

Estoy como el que fuera dueño
de toda tierra y todo ensueño
y toda miel;
¡y en estas dos manos mendigas
no he oprimido ni las amigas
sienes de él!

De sol a sol voy por las rutas,
y en el regazo olor a frutas
se me acomoda el recental:
tanto trascienden mis abiertas
entrañas abultadas, haya huertas,
y cuenco tibio de panal!

    Poesía recogida en el libro titulado DOLOR de Gabriela Mistral

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DE UNA DANZA

FUISTE llamado a la celebración, y una danza te llevó a la raíz de lo infinitamente circular. Primero fue la espera activa (el movimiento ya de algún modo engendrado). Anochecía.
Salieron los danzantes, ellas con pasos lentos, apretadas las unas a las otras como grumo o racimo y con pies que tocaban ligeros no se sabe qué extremos imposibles de la delicadeza; ellos, desatada cintura y hombro ahincado, con pasos minuciosos en lo abierto. Restallaban la viola, el bouzoúki, el sandoúri. Súbitamente, entonces, el grumo se volvió una rápida rueda de faldas fusiformes, los pasos se agitaron sobre el entarimado. Ardían las estrellas. Los pies de los danzantes se izaron hacia el cielo como brusco oleaje y tocaron los bordes de la noche hasta volver al mar con exacto reflujo. Círculo de la danza. Apareció un pañuelo sin adiós, sólo para la unión de manos hermanadas. Collar del aire, corro, gargantilla nocturna. Era el límite justo de todo movimiento, eco puro del dios y lo estelar.

    Poema extraído del libro LA SOMBRA Y LA APARIENCIA de Andrés Sánchez Robayna

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1

Un tumulto enciende mi cuerpo,
revuelta del deseo que es presente.
Alboroto que rompe el futuro,
en un ahora, en el recuerdo.
Aspiración de una noche encontrada…
El grito en la palabra sacudida
por el mensaje de la piedra arrojada
mediante el impulso incierto de tus ojos.
Tus ojos están escritos en los muros,
cascadas de luces donde tus colores
hablan al viento desde la tierra.
Tú mirada… Tifón que destroza
al horizonte que limita el mundo
con lo lejano de tus párpados.
Te buscare mas allá.
Aquí cerca.
Te buscare entre los botes de humo.
Te buscare donde nuestra rosa de fuego
dispara vida contra los asesinos de sueños.
Oleré tu sudor entre los contenedores quemados,
acariciare tu cuerpo entre las llamas…
Cristales rotos… Gasolina…
De nuestros ritos nacerán puños
que sacudiendo mentiras de sueños ilusorios
conquistarán estimados infiernos.
Te buscare entre los coches cruzados
y nuestro aliento jadeante
será prueba de un encuentro,
de una amorosa y triunfante batalla.
Las sábanas serán barricada
y nuestras sonrisas, violentos gestos placenteros,
escupirán sangre sobre el asfalto.
Te amare en el fuego del que arden las calles.
Te amare como un disparo en el sentido,
explotare con la alegría de nuestras caras,
ya no habrá aburrida tristeza.
Y nada será sino humo de gasolina.
Amare tu mueca entre las piedras.
Amare tu piel entre las continuas derrotas.
Encontrare perderme entre tu cuerpo
y tu sudor será por fin
el preciado destino de mi vida.

    Poesía recogida en el libro titulado EL PÁRPADO EN EL FUEGO ENTRE OTROS ÁCIDOS escrito por José Suñé López
¿Quieres saber algo más sobre el autor? Podrás seguirlo en su blog El párpado en el fuego

PAN DE JENGIBRE

Gracias Emily por los libros
llegaron a tiempo
fueron los mejores amigos
el invierno.

El cuello de encaje
me queda hermoso
sobre el vestido negro

me permití hacerle
una puntilla

Edwin continúa
con los temblores nocturnos
no le sienta la valeriana
recomiéndame otra hierba

Preparé los panes de jengibre
con el rizoma rallado
el sabor surgió más picante
y fresco

Trabajar con esa masa
suave y fuerte
como los versos
es delicioso
lástima
la falta de melaza

Cuida del petirrojo aquél
el de las estrías oscuras
dale semillas de amapola
con pasta de manzanas
que es su preferida

y protégeme
alúmbrame
retoma mi pertenencia.

    Poema extraído del libro HERBARIO escrito por Márgara Russotto, Anabelle Aguilar

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LA LLEGADA DEL OTRO


NO sé cuándo ocurrió, porque no tienen
con frecuencia una fecha señalable y exacta
los acontecimientos decisivos
del existir de un hombre. En realidad,
son procesos que empiezan de manera imprecisa,
muy subrepticiamente,
y hasta que se consuman no advertimos
que una transformación irreversible
se ha producido en nuestro ser. Tan sólo
puedo decir que un día
supe que yo era otro, que un alguien diferente
del que hasta entonces fuera
había usurpado casi por completo
mi identidad, y que una puerta súbita
tras de mí se cerraba.
Ese desconocido que me habita
y al que voy poco a poco acostumbrándome
me ha impuesto sus maneras, sus raros intereses;
se niega a hablar conmigo del pasado;
siente cierta inquietud ante la interrogante
adusta del futuro
e impide los caminos que hacia el ayer conducen.
Ya no recuerdo apenas
el mundo aquel tan mío:
los cómos ni los cuándos del que fui,
y lo poco que aún queda en mi memoria
de otros tiempos, no tiene el poder necesario
para hacerme volver ni puede darme
ser de nuevo quien era.
Únicamente, a veces, en los sueños
que la noche me trae,
consigo liberarme
de este extraño que soy, de este yo mismo
que me acompaña tan constantemente.
Regreso entonces a los viejos días,
y con dolor contemplo los lugares vacíos
de la vida que tuve.
En ocasiones, llego
hasta lo más lejano, hasta el origen.
Y allí me encuentro siempre a un niño desvalido
que me mira con ojos de reproche y me dice:
«¿Por qué me abandonaste?».

    Poema recogido en el libro LA CERTEZA, escrito por Eloy Sánchez Rosillo

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CASTAÑAS AL FUEGO

El peso de un cristal de hielo
tiene el pájaro
en el castaño.

El mío es un oficio
como cualquier otro
me ocupo de las castañas
de piso granítico y lustroso madera
estrujo las carnosas
las coloco en la lumbre
nunca las dejo quemar.

Veleidosas palidecen
antes de las cinco y media
para que no haya
nada
que borrar.

Soy un inventor
un derrame atroz
de la lengua
y no vuelo

por eso me pierdo

mas no
el pájaro temblando
temblando
en su crepitación.

    Poema extraído del libro HERBARIO escrito por Márgara Russotto, Anabelle Aguilar

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