EL AROMO

No llegó a ser
el día no llegó
no permitieron
abrirse a la luz
de nuevo a un horizonte
a las nubes caladas por el viento.

No hizo falta
cerrarle los ojos
la austeridad de su mirada
denotaba
la paciencia infinita del aromo
y esa flor amarilla
en la llanura
a contrapelo del sol
¡qué desperdicio!
esos ojos dispersos
sin mirada
y qué paz benevolente
su sonrisa.

    Poema recogido en el libro ALQUILADO POR VIAJE, escrito por Carlos Martín

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