LA MITAD

Hube una vez ...
una mitad de mí misma
y la sembré debajo de un olivo
al lado de una piedra blanca.
La regué con alas de mariposas
hermanas lodas de unicornios castrados.

Hube una vez ...
la otra mitad que se volvió oruga
y, con el paso del tiempo,
se durmió enrollada dentro de un capullo
en el pino más alto del horizonte.
Una mano de fósforo quemó el pino.

Hube una vez ...
lágrimas insuficientes para apagar el fuego.
Mi segunda mitad se volvió humo,
(siempre se me escapan los sueños de las manos).
La primera creció regada por la luna
y se convirtió en el espejo donde, a medias,
me miro cada día.

    Poema de Inmaculada Arrabal que se recoge en el libro AMAYAMAR
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