VII

Tu cuerpo pulsado por sí mismo
es en mis oídos viento claro y fresco,
sonido limpio del cobre y del aliento:

eres tus labios rezumantes de lima,
eres tus ojos recubiertos de bruma,
eres tu mano fina ciñéndose sierva:

Porque en ti anida el mar, eres su guía,
y de ti la más torpe raíz bebe su espina:

Porque tú eres el viento
y eres también la roca virgen
que muchos metros ocultan.



     
    Poesía recogida en el libro de La salvaja, escrito por Carmen Boullosa
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