
No recuerdo sus abrazos,
los que se darían,
ni el color de las tardes
de feria o conflicto.
Sólo los domingos
de churros y campo,
y algún viaje
a Sevilla y ya llegamos.
Total, lo mío
eran las meriendas
de pan con aceite,
leer con sed de niño
los anuncios de las vallas,
y callar los secretos
de piedras y palos
bajo la cama.
- Poema de Mario Rodríguez García que se recoge en el libro PROHIBIDO ARROJAR ESCOMBROS





































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