INTERESES

No sé si cuando sus carnes se abrieron
y se aprendieron tersura y cicatrices
hablaron de en qué bando
lucharon sus padres.
Tal vez no lo hablaran tampoco
cuando el enemigo era
el pan de cada día,
la renta del mes
y los impuestos del año.

La verdad es que mi padre
murió antes de que a mí
me interesaran los suyos.
Y mi madre,
que nunca fue muy callada,
no hablaba de esas cosas.

    Poema de Mario Rodríguez García que se recoge en el libro PROHIBIDO ARROJAR ESCOMBROS
◘ Comprar en casa del libro

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