LAMENTO

«Llegó la noche y no encontré un asilo;
y tuve sed… mis lágrimas bebí…»
Gustavo Adolfo Bécquer


En mis noches de fiebre y pesadilla
yo sueño con un pecho masculino
que sirva a mi cabeza de almohadilla
y alivie las heridas del camino.

Y quisiera sentir sobre mi frente
unas sensibles y cálidas manos
que apaciguaran esta brasa ardiente
y ahuyentaran mis temores insanos.

Pero cuando despierto de mi sueño
tropiezo con una cruda realidad
y aunque en obviarla pongo todo empeño

me rindo a la evidencia, es la verdad
que aprisionada estoy en red con “dueño”
donde no tiene cabida la piedad.

    Poema de Alba que se recoge en el libro QUE SE DUERMAN LAS PENAS EN MI PECHO
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BESOS DE PALABRA

El beso dice a su modo y ofrece en silencio la palabra que se da, la palabra que acaricia la piel y discurre tierna y apasionadamente por el cuello y el pecho entrelazando, como Cicerón nos pide, el corazón y la lengua. El beso abre la carta sellada por labios ajenos y encuentra en ella el anticipo de lo que habrá de venir y de suceder. Nuestras palabras pueden ser relación, entretejimiento, pueden palpar, abrazar, hasta propiciar la entrega más requerida, la compañía, el afecto o la pasión que nos faltan. No son la sublimación de un beso del que carecemos, son el que damos, el que sólo dándolo recibimos. Las palabras no se poseen previamente, sólo se atisban al ofrecerse, se presagian en su decir.
Tiritan los labios y anticipan lo que quizá no llegue a ocurrir. Pero desearíamos. El temblor del alma los humedece y perfila contornando su dulce y suave textura hasta definir su posición como una llamada, como una llamarada. Aun así, parecen insuficientes para poder hablar. Ninguna lengua articulará la palabra indecible. Sólo un beso logrará dibujarla en común. Tal vez sea necesario demorarse, quizá precipitarse furtivamente, pero nunca la prisa o el tedio. Al besar, la mirada se ve afectada, los ojos se encuentran con lo nunca visto, al precio, en ocasiones, de no ver lo que parece evidente, de ver como si la cercanía total impidiera reconocer, de ver como si el silencio elocuente del eros operara en la visibilidad, hasta tener que ver con alguien, que ya es algo otro que un ver.
Las bocas se encuentran en la palabra beso que, en su juego, es una palabra que insiste en reiterar su primera sílaba.
Basium, con su etimología desconocida, permite el pálpito onomatopéyico de la sílaba inicial y en sus reiteración silban y salivan los labios. Prácticamente se produce un aleteo, un temblor que alcanza a todo el cuerpo, como si el alma nos viniera de al guien. La palabra no surge entonces de ningún interior, nos llega como un deseo, una intensidad, un tiempo callado, un espacio compartido.
Resulta desafiante leer en los labios el preludio de una palabra, lo inteligible hecho carne. No habrá proferencia de sílaba alguna, ni se articulará otro decir que el de un gesto, un abrazo de la boca por la que nos perdemos y nos damos. Necesitamos ese beso-palabra que nos viene de la boca de alguien, que se nos ofrece directa y claramente, que se pronuncia por él o ella en nuestra boca, como si dijera su palabra en nosotros, siendo propiamente la más nuestra, como ninguna.

    Texto extraído del libro ALGUIEN CON QUIEN HABLAR de Ángel Gabilondo

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HUELLA

De todo ese rumor que configura
la playa, el firmamento, el mar, su orilla,
sólo un guijarro entre las manos
asevera quién soy
más allá de los dedos que lo tocan
y acarician su mineral sustancia.
En la fusión imperceptible
de mi huella en la piedra
se escribe cuanto he deseado
y no ha podido ser.
Devuelvo el tiempo al agua
y continúo escuchando su sonido.
Lo demás es paisaje y una deuda
que me ha ocultado la mirada.

    Poema extraído del libro PIEDRA ROTA de José Ramón Ripoll

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MOTIVO

Amor sale a mi paso en toda hora.
Crecido de su pecho de navíos,
salta mi verso con fluidez sonora.

Derramándome voy como los ríos
que marchan despoblándose en torrente
sobre la tierra de sus regadíos.

De pie mi corazón, en vuelo ardiente,
sangre de centinelas desveladas
dándose entre los hombres inmanente.

Rosas y espinas entre medio hiladas,
jauría de este amor firme y herido,
y una espuma de horas perfumadas
llevándome hacia el mar, atardecido.

    Poema de Manuel Pinillos que publicó en el libro A LA PUERTA DEL HOMBRE y que encontramos en la recopilación MANUEL PINILLOS. POESIA COMPLETA (1948-1982)
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ESTOS VERSOS QUE BROTAN

Estos versos que brotan
del silencio
recogen sensaciones
del instante
y otras que creías
olvidadas.
Así vas aprendiendo
a conocer
el gozo y el dolor
de que estás hecho,
con los que, deshaciéndote,
te haces.

    Poema extraído del libro SIN RUIDO de José Corredor-Matheos

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MIENTRAS EL AIRE ES NUESTRO

Respiro,
Y el aire en mis pulmones
Ya es saber, ya es amor, ya es alegría,
Alegría entrañada
Que no se me revela
Sino como un apego
Jamás interrumpido
—De tan elemental—
A la gran sucesión de los instantes
En que voy respirando,
Abrazándome a un poco
De la aireada claridad enorme.

Vivir, vivir, raptar —de vida a ritmo—
Todo este mundo que me exhibe el aire,
Ese —Dios sabe cómo— preexistente
Más allá
Que a la meseta de los tiempos alza
Sus dones para mí porque respiro,
Respiro instante a instante,
En contacto acertado
Con esa realidad que me sostiene,
Me encumbra,
Y a través de estupendos equilibrios
Me supera, me asombra, se me impone.

    Poema de Jorge Guillén que se recoge libro AIRE NUESTRO
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