LA PERDÍ ENTRE MIS SUEÑOS



Crucé ríos,
crucé montañas desoladas,
crucé un bosque donde había una cabaña
y abrí la puerta
porque creí que allí estaba.

Porque la busqué en muchos lugares
y no la hallé,
porque no sabía que cubría el cielo esa noche,
una noche lluviosa
donde rayos y truenos
destruían el cielo.

Porque no quería
que nada malo le acontezca
yo sólo quería seguir los caminos
hasta encontrarla.

La busque por colinas y lagos
y ella no aparecía,
porque no sabía dónde ella estaba
ni sabía dónde su alma se encontraba
solo sabía que tenía que encontrarla
antes que el sol se ocultará.

Que será de mí si hoy no le encuentro,
que será de mi si escucha mi voz a lo lejos,
que será del viento, que será del tiempo
si hoy no la encuentro.

Le pido al viento
que me traiga su voz
para poder escuchar sus palabras.

Le pido al tiempo
que se detenga
para poder buscarla
hasta encontrarla
y que la noche no caiga
ni los peligros la acechen.

Si el viento gira,
si el tiempo pasa
y no la encuentro

Me quedara su imagen en el bosque
y sus ojos tiernos
en un sueño eterio.

Poema de David Alvarez Vásquez que se recoge en el libro POEMAS EN UN ATARDECER

1 comentario :

David Alvarez Vásquez dijo...

Gracias por compartir mis poemas con las personas.He actualizado mi poema.

LA PERDÍ ENTRE MIS SUEÑOS

Crucé ríos,
crucé montañas desoladas,
crucé un bosque donde había una cabaña
y abrí la puerta
porque creí que ahí estaba.

Porque la busqué en muchos lugares
y no la hallé,
porque no sabía que cubría el cielo esa noche,
una noche lluviosa
donde rayos y truenos
destruían el cielo.

Porque no quería
que nada malo le acontezca
yo sólo quería seguir los caminos
hasta encontrarla.

La busque por colinas y lagos
y ella no aparecía,
porque no sabía dónde ella estaba
ni sabía dónde su alma se encontraba
sólo sabía que tenía que encontrarla
antes que el sol se ocultara.


Que será de mí si hoy no la encuentro,
que será de mi si escucha mi voz a lo lejos,
que será del viento que será del tiempo
si hoy no la encuentro.

Le pido al viento
que me traiga su voz
para poder escuchar sus palabras.

Le pido al tiempo
que se detenga
para poder buscarla
hasta encontrarla
y que la noche no caiga
ni los peligros la acechen.

Si el viento gira,
si el tiempo pasa
y no la encuentro.

Me quedará su imagen en el bosque
y sus ojos truenos
en un sueño eterio.